Ya se respira primavera

Ya se respira primavera

Una estación con efectos psicológicos y emocionales, la hermosa primavera es una época de cambios significativos. Tras el invierno, hace su entrada triunfal, la tan esperada estación de las flores y los bellos aromas, junto al alejamiento de los días grises y fríos del invierno, mayor intensidad lumínica, mayor temperatura, mayor cantidad de horas de sol y variaciones de los niveles de humedad y presión atmosférica, factores que alteran los ritmos circadianos, ciclos o biorritmos que tenemos los seres vivos y nos preparan para el día y la noche.

Los días son más largos y cada día que pasa hay más horas de luz. El aumento de horas de luz eleva nuestros niveles de serotonina, sustancia encargada de nuestro bienestar, por lo tanto estamos más alegres. En cambio, si padeces astenia primaveral, la exposición solar te produce un efecto paradójico, cuanto más brilla el sol, peor estado de ánimo. Las temperaturas se hacen más suaves, aunque los días de cálido sol se alternan con otros de lluvia y frío, que recuerdan al invierno cercano. La naturaleza renace y se muestra en todo su esplendor y vitalidad.

Una de cada diez personas sufre de astenia primaveral o depresión estacional. Son personas que se sienten muy cansadas, decaídas, con falta de energía para realizar las actividades de siempre… Hablamos de un trastorno afectivo relacionado con el cambio de las estaciones.

Por lo cual, también para las personas la primavera es un momento de cambio y de despertar a la vida. Todo invita a disfrutar de la naturaleza y el aire libre, de nuestra propia vitalidad y de los sentidos. Pero también nos enfrentamos al incremento de la inestabilidad emocional que todo cambio lleva consigo. Por eso, la primavera se asocia a la juventud, vital e inestable.

Es una astenia un poco más marcada en la que primeramente habrá que descartar que no sea un signo de patología orgánica y si esto es negativo, tener en cuenta que la duración es breve, de semanas o días y remite sin necesidad de tratamiento. Que mejora con caminatas al aire libre, disfrutando la belleza del clima y una alimentación sana en frutas y verduras de estación, tratando de mantener una vida ordenada.

A la primavera se le atribuyen efectos sugerentes, pero la verdad es que tiene dos caras que alteran el estado emocional. Una es la cara amable, la que nos evoca los sentimientos más románticos; la otra es la triste, la de los sentimientos más áridos.

Esta cara nos hace revivir con entusiasmo, sentir, desear y disfrutar con auténtica pasión las emociones. De este estado también son responsables las hormonas. La euforia primaveral es el fenómeno al que solemos referirnos cuando decimos “la primavera la sangre altera” y, entre sus consecuencias, el romanticismo, la sensualidad y la sexualidad son las más favorecidas.

En los estudiantes y opositores se pueden producir desajustes académicos al sentir más vitalidad y ganas de hacer actividades fuera de casa, disminuyendo las ganas de estudiar, y es que a pesar de estar en el tramo final del curso el cansancio y la fatiga se notan. En los niños/as además puede aumentar la impulsividad, la irritabilidad, la desobediencia, las peleas entre hermanos…. En el ámbito de la pareja, la parte positiva es que tiende a aumentar el deseo sexual y las relaciones sexuales, pero la otra cara de la moneda es que también aumentan las infidelidades, los celos… Además, ese aumento de vitalidad y de ganas de vivir la vida puede hacer que las parejas que no están del todo acopladas tengan discrepancias, se resientan y lleguen algunos problemas de pareja.