Washington Reflections Dance y Ballet Clásico Nacional comparten escenario

Washington Reflections Dance y Ballet Clásico Nacional comparten escenario

POR MARTHA MINIÑO
El Washington Reflections Dance Company se presentó el viernes y sábado en la Sala Manuel Rueda conjuntamente con el Ballet Clásico Nacional. Reflections Dance fue creado en el año 2003 por Fabian Barnes, quien es director artístico y fundador del Instituto de Baile de Washington, el cual inició en 1987 como un programa de verano.

La entidad ha recibido múltiples reconocimientos por su labor artística y hacia la comunidad, de presidentes como Clinton y Bush; de hecho CNN reconoció a Barnes como Héroe Estadounidense en el 2001 por llevar conocimientos artísticos y presentaciones culturales a niños en Washington, D.C.

El programa NBC Today ha destacado la labor de esta compañía al mantener vivo el sueño del doctor Martin Luther King; por su parte, la Alianza Cultural de Washington premió a Barnes por su contribución a las artes y la educación en el año 2004.

En esta ocasión los miembros de la compañía estatal fueron beneficiarios de una clase especial impartida por el maestro Thadeus David, quien el sábado en la tarde también impartió docencia a las jóvenes alumnas de la Escuela Nacional de Danza.

Por vía telefónica el maestro Davis nos comentó que los bailarines dominicanos lucen muy hermosos en escena y que pudo sentir el entusiasmo de ellos por aprender las técnicas, en particular la ejecución en diferentes tiempos. En relación a las niñas del sexto año de la Escuela Nacional de Danza, expresó que tienen mucho potencial y que todas ellas, más que una moda o algo de clase social, sienten la pasión de la danza.

También tuvimos la oportunidad de hablar con Fabian Barnes, su director, quien ha estado antes en nuestro país y expresa que estas actuaciones conjuntas le dejaron muy halagado. Barnes dice estar muy impresionado con los logros de nuestra compañía de danza. Refiere que Washington Reflections Dance Company se creó como una forma de llegar a las comunidades, de crear una estética danzística con ellas, el desarrollo de una corriente cultural en el que se expresa a través del lenguaje clásico y el lenguaje que ellos crean, lo que brinda interpretaciones con su propia estética.

La compañía muestra mucho de sus raíces históricas del Teatro Danzante de Harlem, de la cual Barnes fue solista y perteneció por unos 15 años. En ella se aunan las formas neoclásicas, moderno-contemporáneo, jazz, afro, baile de la calle, técnicas gimnásticas, algo de Harlem, Alvin Ailey, entre otras, en donde la rapidez y la precisión marcan la escena. La coordinación siempre está presente y el grupo se destaca por una fuerte proyección, por la energía que derrama en el escenario, a veces a modo de pirotécnica corporal que entusiasma al espectador.

EN ESCENA

El programa comenzó con la presentación de la compañía dominicana y la segunda parte consistió en la actuación de los invitados internacionales. Esta parte inició con una muy interesante obra denominada «Spoken Word», basada en el histórico discurso del doctor Luther King, «I have a dream», en el obelisco de Washington en 1966, tomando fragmentos de éste y piezas de Arvo Part y Kellis, en que se apreció una superposición del discurso y la música, que ofreció un contraste muy impactante.

La coreografía es de Derrick Apear, quien también es miembro del grupo danzante, junto a Ronee Hayes, Antonio Hudnell, Rashan Jackson Kutia Jwara, Kimberly Jonson, Julian Lloyd, Kathleen Weitz, Pasha Barnwell y Rommie Stainaker.

Esta pieza retrata con mucha fuerza los movimientos pacifistas, la opresión y las marchas en el Sur de los Estados Unidos, Menphis, Mississippi y el clamor por los derechos de los afroamericanos, con la particularidad del desarrollo simultáneo de dos a tres coreografías en tiempos diferentes. Fue la más impactante de las tres presentadas, ya que su contenido y su energía se proyectan fuertemente al espectador.

Siguió con Rose, con música de Roberta Flack, coreografía de Billy Wilson e interpretación de Pasha Barnwell y Kathleen Weitz. Barnwell realiza un solo con elementos de neoclasicismo y contemporáneo frente a una inmutable mujer que lee el periódico y que contrasta ante el anterior ejecutado.

La compañía cierra con todo un ‘tour de force’, Drastic Cuts, con coreografía de Donald Byrd y música de Mío Morales, basada en elementos percutidos e interpretación de Ronne Hayes, Kutia Jawara, Ronne Leigh, Julian Lloyd, Antonio Hudnell, Rashan Jackson y Derrick Spears. Une múltiples técnicas, es muy energética, fuerte y requiere de mucha resistencia por parte de los bailarines, y a pesar de su larga extensión, los danzantes no mostraron cansancio y mantuvieron los extenuantes cambios de tiempo, cargadas con figuras de rápido desplazamiento que se transformaban en cuadros de gran plasticidad para inmediatamente cambiar como las aguas de una marejada.

Cabe destacar que se trabajó en cámara negra y que la iluminación de esta compañía fue sencilla y discreta, en pocas ocasiones mostró cambios y los bailarines bailaron iluminados.

BALLET CLÁSICO NACIONAL

La entidad nacional abrió la presentación de la noche con Líneas Quebradas, de Armando González y música de Clint Mansell y David Colmes. Actuaron Carolina Silvestre, Armando González, Silvia Crespo, Pastora Delgado, Lisbell Piedra, Elvis Guzmán, Danny López, Ana Karina Cuello, Laura Ramírez, Rosa Acosta, Doris Infante, Susana Fortuna, Miguel Lendorf y Ariadna Roblejo. Basada en formas neoclásicas y algunas formas contemporáneas, hay uso de las extensiones y trabajos de grupos a modo de espejo, en que alternan los papeles masculinos y femeninos. Carolina Silvestre mostró deficiencia en las extensiones, siendo éste un papel que así lo exige. En esta obra el grupo de los varones mostró un mejor desenvolvimiento que sus contrapartes, mejor coordinación y mantenimiento de los tiempos, en tanto que las mujeres pecaron por fallar en estos aspectos, así como en los ‘port de brass’, que lucían rígidos, algunos con elevación de hombros.

Destacaron las actuaciones de Pastora Delgado, Armando González y sobre todo Elvis Guzmán, así como de Silvia Crespo, que debe de corregir su ‘rictus’ en la boca al bailar.

Luego continuó el trabajo de Víctor Ramírez, Imagen de un sueño, basado en la música de Mullia Inmundo, Paz Sincera y Antonio Vivaldi, con arreglos de Edwards Hrischfelder y que incluye a Silvia Crespo, Pastora Delgado, Lisbeth Piedra, Armando González, Maikel Acosta y Elvis Guzmán. Este trabajo parte de un concepto neoclásico, que inicia en zapatillas de puntas, para luego dar paso a lo contemporáneo y zapatillas de saltos en interesantes imágenes a modo de contraste entre los bailarines.

La última obra fue No adorarás falsas imágenes, con coreografía de Raúl Valdez, música de David Almengod y la interpretación de Mercedes Morales, Mónika Despradel, Lisbell Piedra, Rosa Acosta, Ariadna Roblejo, Víctor Ramírez, Armando González, Iván Tejada, Pablo Pérez, Elvis Guzmán y Miguel Lendorf. En ella se conjugan las técnicas afro, moderno contemporáneas, que contrasta con la textura blanca de la mayoría de sus ejecutantes. Éste fue el mejor trabajo coreográfico de la noche, empero su interpretación no estuvo a la altura de las otras dos presentadas, ya que manifestó poco tiempo de montaje y dominio.

Almengod interpretó parte de la música en vivo, otra parte secuenciada basada en algunos ritmos que nos son propios, y que permite el retrato de la adoración y creencias de nuestro pueblo. Esta pieza cerró con las palabras del cantautor José Antonio Rodríguez.

Debemos destacar que algunas de las bailarinas presentes lucieron flácidas y perdieron los tiempos de coordinación que por ocasiones resultó deficiente, a diferencia del elenco masculino que se mantuvo siempre en tónica.

Esta presentación del sábado, la cual fue gratis, a diferencia de la del viernes, hecha por invitación, es una agradable sorpresa para los amantes de la danza. Nos permitió disfrutar de un excelente grupo extranjero y a la vez apreciar los avances y logros de nuestra compañía estatal, obtenidos en esta nueva gestión de Mónika Despradel, quien quiere impulsar la danza moderna de la mano con los aspectos clásicos.

Ojalá las autoridades culturales aprecien esta labor y puedan obtener los recursos necesarios para el desarrollo del Ballet Clásico Nacional, con la incorporación de profesores de danza moderna y clásica, entre otros.