Vuelven expulsar a Saddam

Vuelven expulsar a Saddam

BAGDAD(AFP).- El nuevo juez que preside el juicio de Saddam Hussein por genocidio contra los kurdos expulsó ayer, lunes, al depuesto dictador iraquí por segunda vez en una semana durante una audiencia tumultuosa marcada por el primer testimonio de violaciones de mujeres kurdas. El proceso judicial se reanudará hoy, martes.

La undécima audiencia comenzó sin la presencia de los abogados de Saddam Hussein, quienes protestaban así “contra las fuertes presiones ejercidas por el gobierno” sobre el juicio, según dijeron. Pero asistieron otros abogados designados de oficio.

   Con este boicot, los abogados de la defensa querían protestar contra el despido del anterior magistrado que presidía el proceso, Abdalá al Amery, y el nombramiento de su sustituto, Mohamed al Oreibi al Majid al Jalifa. El juez Al Amery fue acusado de parcialidad por haber afirmado que Saddam Hussein no era un dictador. Según un alto funcionario iraquí, el Gobierno intervino “porque se trata del juicio de Saddam Hussein, el hombre que mató a miles de personas. Cualquier persona que diga que no era un dictador no será aceptada por el pueblo” iraquí, afirmó.

Saddam Hussein y seis de sus colaboradores están siendo juzgados por haber ordenado y ejecutado las campañas militares de Al Anfal, que entre 1987 y 1988 dejaron unas 180.000 víctimas en el Kurdistán, según la acusación. Si fuesen declarados culpables podrían ser condenados a la pena capital. El lunes, Saddam Hussein declaró al nuevo juez: “Tengo que hacer un pedido. Ya no quiero permanecer en esta jaula”, en alusión a la sala de audiencias. “Yo soy el juez y quien preside aquí”, le respondió el magistrado. “Soy yo quien decide sobre su presencia. Sáquenlo”, ordenó a los guardianes, que se lo llevaron.

   Un testigo kurdo, Rifaaat Mohamed Said, describió la forma en que su aldea fue bombardeada y gaseada por el ejército iraquí, y contó las atrocidades cometidas contra mujeres en la prisión de Nugrat Salman (sur), donde él mismo estuvo detenido.

Según Said, todos los días una de las prisioneras era llevada a la oficina de Hajaj, el director de la prisión. “Las mujeres volvían llorando y decían que habían sido violadas”, declaró Rifaat Said ante el tribunal.

También describió las pésimas condiciones de detención, indicando que “algunos días morían dos o tres niños” de hambre en la cárcel.

   Luego describió su detención de cinco meses en esa prisión, donde afirma haber visto morir a entre 400 y 500 personas, en su mayoría ancianas. A su salida de la prisión nunca encontró a su esposa y sus cinco hijos.

   Una kurda, Fahima Amine Karim, contó que tras un ataque con gas sobre su aldea, su familia fue llevada a un hospital militar donde un médico se negó a tratar las quemaduras de su hija afirmando que “no necesitaba cuidado alguno porque iba a morir”.

   “Mi hija murió en mis brazos. Se llevaron su cuerpo y nunca he sabido donde ha sido enterrada”, añadió.

   En el ámbito político, los diputados iraquíes votaron el lunes la creación de una comisión encargada de revisar la Constitución, lo que abre el camino a la eventual adopción de un proyecto federalista, foco de una fuerte polémica.

   Por otro lado, prosiguió el rosario de víctimas mortales de los actos violentos que este lunes cobraron ocho vidas. Además fueron encontrados los cadáveres de catorce personas en Bagdad y en el norte del país, según fuentes de seguridad.

   Las fuerzas británicas mataron el lunes en el sur de Irak a un dirigente de Al Qaida que había huido en 2005 de un centro de detención situado en una base aérea estadounidense en Afganistán.