VOLVER A VOLTAIRE! Voltaire, cuya vida fue llevada y vivida con las sacudidas de los tiempos

VOLVER A  VOLTAIRE! Voltaire, cuya vida  fue llevada   y vivida con las sacudidas de los tiempos

El filósofo está considerado como el más comprometido de los pensadores ilustrados por su personalidad de opinión directa y pública en contra de todos los fanatismos, tanto religiosos, políticos, como morales, que tanto observamos en el presente.
Durante toda su vida ejerció el uso de “la razón” para construir un razonamiento acertado y argumentado con miras a hacerle frente a los abusos de la Iglesia y de la Monarquía absolutista y déspota de la época.
Las crisis que estamos viviendo en esta apertura del siglo XXI nos llaman a reflexionar sobre nuestra condición humana, y cuestionar razonadamente y con el esquema de la argumentación nutrida de conocimiento al conjunto de amenazas que van surcando el destino terrenal.
La figura de Voltaire recuerda la necesidad que deberían tener los intelectuales en ocuparse de los problemas de nuestros tiempos, más sin embargo, cada vez estamos observando tantos silencios que nos podemos preguntar si por el camino de los siglos, el intelectual no iría perdiendo su vocación didáctica en acompañar con sus reflexiones la conciencia de la responsabilidad humana con “la vida y con la sociedad”.
Hemos tenido la dicha de educarnos con el pensamiento “voltairiano”, donde la razón no evade el humor ni el sarcasmo, donde la felicidad no contradice la responsabilidad individual y colectiva, y donde todo tipo de fanatismo debe ser analizado profunda y cautelosamente, a fin de no caer en extremos que no conducen a ninguna parte, más bien, casi siempre entorpecen los procesos.
Candide nos enseñó desde la adolescencia que “Todo es bien en lo mejor de los mundos”… Con esto aprendimos a evitar caer en la ilusión, en las simulaciones de la verdad objetiva y desarrollar el criterio de relatividad frente a todo absolutismo. Tuvimos la suerte de tener una profesora de filosofía que fue alumna de tesis de Henri Bergson y que nos enseñó la amplitud matizada del pensamiento voltairiano.
Para la juventud todo sigue muy actual, si tomamos el ejemplo de la obra Cándido, es una exquisitez pensar en todos los jardines que nos ofrece el mundo terrenal hasta encontrar el jardín propio que nos permite crecer con una cosecha de vida experimentada sin las malas hierbas de los prejuicios y de las ideas oscuras.
Son jardines singulares y plurales, está el del Barón de Wesfalia, el del viejo turco y el de Cándido encontrado al final de todas sus experiencias y que ofrece la metáfora bellísima de un jardín-huerto donde se cultiva el conocimiento y la sabiduría y garantiza una cosecha de doble sentido, tanto botánico como filosófico.
Dimensionar nuestro viaje planetario con la oportunidad de sembrar ideas, compartirlas y medirlas con espíritu de tolerancia es una enseñanza para la humanidad que hoy exige volver a esta filosofía.
Ahora bien, Voltaire no se adelanta ni defiende un optimismo hipnotizado por la ilusión; exige medirse al pragmatismo y a los límites de lo posible, lo que garantiza la prudencia frente a lo imposible.
Candide construyó una praxis existencial que le permitió ir más allá del optimismo leibniziano de su preceptor Pangloss. En medio de todas las sacudidas de los tiempos se edificó y elaboró su espacio para abarcar la vida con la prudencia de lo que está a su alcance y elaborar su propio territorio, con el proyecto de establecerse en un equilibrio donde aterricemos con la responsabilidad de la realidad.
Logrará una felicidad existencial fundada en el esfuerzo de la acción, de la autoexigencia garantizándose el respeto de los demás pero también hacia los demás. El ser humano es dueño de sus acciones y debe rendir cuenta de sus actos. En este sentido, Voltaire llama a la valoración moral y ética de nuestras vidas, y si no fue un creyente de fondos batismales, supo conducir una vida coherente con sus ideas.
Fue un visionario de la ética y de la moral pública, por tal razón, Victor Hugo, Zola, Sartre y Camus fueron sus grandes admiradores.
Sin juegos de palabras, las luces de su pensamiento señalan a través de las épocas, todos los deslices de lo humano.
Se comprometió con la familia Calas de Toulouse. Una familia protestante calvinista acusada de asesinar a su hijo por supuesta conversión al catolicismo.
Frente a una opinión pública encendida y prejuiciada, Voltaire instrumentó sus argumentos, llamó a razón al rey Luis XV y se obtuvo el indulto del viejo Calas.
Voltaire conoció exilios a Inglaterra, a Prusia, tal fue el precio de su libertad de expresión y de opinión.
El sueño de las utopías, de los dogmas, de las doctrinas sectarias, confirman a través de los siglos que nada es más y mejor medible que no sea bajo la lupa de la razón y del análisis argumentado nuestros tiempos nos llevan de nuevo hacia el oscurantismo, el fanatismo y la intolerancia, con consecuencias drásticas en todas las sociedades desarrolladas y en vías de desarrollo, la barbarie acecha de nuevo… el mejor de los mundos posibles…
Por todo esto invitamos a la juventud, a la ciudadanía responsable, a volver reflexionar el mundo con las luces de Voltaire.
Sus ideas son más necesarias que nunca, por eso nos gustaría que en algún momento se tome en serio la enseñanza de la Filosofía en el curriculum de la secundaria a partir de segundo de bachiller, porque es una disciplina que nutre de civismo, alteridad y pluralidad responsable.
Hoy día frente a la velocidad informativa de la tecnología, urge mantener una dinámica educativa que nutra el pensamiento con el conocimiento y la reflexión, para tener ciudadanos de hoy y de mañana que no reaccionen exclusivamente por el llamado de las emociones y de la calumnia.
El filósofo André Gluksmann, en su obra …Voltaire contraataca…confirma que este filósofo permite enfrentar todos los excesos y fanatismos del siglo veintiuno, confirmando que es el más moderno de todos los pensadores libres.