Vivir la menopausia

Vivir la menopausia

El aumento de la esperanza de vida de la población mundial ha tenido una particular repercusión en las mujeres, ya que al vivir más años, un tercio de ellos transcurren en condiciones de actividad ovárica disminuida. Esto significa que experimentarán el suceso que junto a la menarquia o primera menstruación, constituye uno de los hitos más importantes de la vida reproductiva de las mujeres: la menopausia.

El elevado numero de mujeres viviendo en condiciones de hipoestrogenismo por fallo de la función ovárica, tiene serias implicaciones sociales y médicas, dentro de las que se encuentran la disminución de la calidad de vida y aumento de un número importante de enfermedades que como la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares, comprometen la independencia funcional y son responsables de alta mortalidad.

El manejo de la menopausia y de las etapas que le rodean, se convierte así en una importante medida de salud pública, que amerita del establecimiento de políticas correctas de prevención de las complicaciones y de intervenciones clínicas destinadas a preservar la salud integral de la mujer, y sobre todo requiere que ellas introduzcan cambios en su estilo de vida.

[b]NUEVO ESTILO DE VIDA[/b]

Ejercicio físico, ‘reaprender’ a comer y abandonar el tabaco son los consejos básicos de los especialistas a las mujeres que se encuentran en la menopausia o cerca de ella. Con el aumento de la longevidad, esta etapa se ha prolongado hasta alcanzar los 25 años de duración media, de ahí la importancia de asegurar una buena calidad de vida. Obesidad y osteoporosis, con los consiguientes riesgos derivados de ambas enfermedades, se convierten en dos enemigos de la salud en la menopausia.

Antes no se le daba importancia al hecho de que la mujer ganara unos kilos al llegar a cierta edad, pero ahora se ha visto que la tendencia a engordar estaba infravalorada.

Se sabe que la reducción de los niveles de estrógenos que se produce en la menopausia favorece asimismo la disminución de la leptina, una hormona que se relaciona con el control del apetito, por lo que éste aumenta y con él también el peso.

De hecho, las mujeres en la edad adulta sufren más obesidad que los varones. El riesgo sobre la salud no sólo proviene del exceso de peso en sí mismo, sino que además, al disminuir los estrógenos en la menopausia, se desequilibra la balanza hormonal hacia los andrógenos, lo que provoca que un aumento de peso de tipo masculino (localizado en el abdomen o el estómago) que está relacionado más estrechamente con las enfermedades cardiovasculares que el femenino (en caderas y nalgas).

Prevenir la obesidad no es un trabajo para los meses anteriores a la menopauisa, sino que debe ser constante a lo largo de toda la vida. Pero, las mujeres que empiecen a notar los primeros síntomas de fallo de la función ovárica (amenorrea, sequedad vaginal, “calores”, entre otros, )deberían replantearse sus hábitos dietéticos. No es preciso hacer dieta, sino aprender a comer bien para atenuar la ganancia de peso, indican los especialistas.

[b]EJERCITAR EL ESQUELETO[/b]

También es importante el ejercicio físico que además contribuye a prevenir el otro peligro de la menopausia: la osteoporosis. Es importante asegurar un buen capital óseo para afrontar esta etapa de la vida; para esto se requiere consumir una dieta rica en calcio hasta los 20 años, así como mantener una actividad física adecuada.

Sin embargo, las mujeres adultas que quieran evitar la osteoporosis deben mantener estos hábitos y también reducir el consumo de sustancias tóxicas, especialmente el tabaco, porque se ha demostrado que daña al hueso, además de adelantar entre dos y tres años el inicio de la menopausia.

Estos hábitos saludables ayudarían a prevenir las fracturas osteoporóticas que se localizan fundamentalmente en la muñeca, las vértebras y la cadera y que en el 90 por ciento de los casos se podrían evitar.

Los cambios en la forma de percibir la menopausia, desde su concepción como una etapa de declinación inminente asociada a desvalorización física, psicológica y social, hasta su comprensión de que puede convertirse en una experiencia personal positiva, han permitido desarrollar un conjunto de intervenciones clínicas destinadas a mantener e incluso mejorar la calidad de vida y la salud individual de la mujer que experimenta el llamado cambio de vida.

[b]Definiciones[/b]

– Cese permanente de la menstruación debido a la pérdida de la actividad folicular ovárica.

– Se considera menopausia prematura a la que ocurre por debajo de los 40 años.

– Periodo comprendido desde el inicio de los eventos endocrinológicos, biológicos y clínicos que preceden a la menopausia hasta la terminación del primer año después de la misma.

– Totalidad del periodo fértil anterior a la menopausia.

– Periodo que comienza a partir de la menopausia y que se determina tras la ocurrencia de 12 meses de amenorrea espontánea.Actualmente se sabe que la menopausia no es una enfermedad, sino una etapa más de la vida de la mujer en la que se producen ciertos cambios biológicos.