Violencia mediática

Violencia mediática

Siempre han existido las guerras con sus muertes. Muchas de ellas pueden ser mencionadas. Y hubo regímenes y sistemas como los de Adolfo Hitler y Joseph Stalin que diezmaron muchas vidas.

Sin embargo, lo que está ocurriendo hoy en cuanto a la violencia en el mundo, es sumamente preocupante.

Vivimos en una etapa de la humanidad en la que los hechos tienen una repercusión inmediata en todos los rincones del planeta tierra, gracias a la existencia de los sofisticados medios de comunicación.

En este sentido, las sociedades están recibiendo muchos detalles que ponen en juego lo que debe ser la consideración sagrada a la vida del ser humano.

Miles de millones de personas experimentan una especie de sadismo al cliquear sus computadoras, al estar frente a sus televisores o ver en las páginas de los diarios y revistas los cuerpos asesinados de individuos considerados como amenazas sociales.

En Libia los ciudadanos hacían procesiones para ver los cadáveres refrigerados de Gadafi y su hijo. Lo mismo ocurrió con la muerte de Osama Bin Laden y de Saddam Husein en Irak. 

Se trata de una modalidad que le fue aplicada, también, a Pablo Escobar en Colombia.

Las autoridades exhiben estos muertos como forma de asegurar que, definitivamente, cayeron. Aún más, se lanza el mensaje de que quienes violan la regla de juego, en ninguna parte prosperarán ni estarán seguros.

Pero esta violencia globalmente transmitida, genera una desvalorización de la vida humana.

¿Han medido los psicólogos su impacto en las nuevas y futuras generaciones?

Lo que tenemos no es la ficción de Hollywood. 

Creo que organismos internacionales deben pensar un poco sobre el posible daño que se esté haciendo a la mente humana con esta forma brutal de exhibir el trato a la vida.