Violador reincidente

Violador reincidente

Un día como hoy del año 1947, en París, la Asamblea General de la ONU adoptó la  Declaración Universal de los Derechos Humanos, un documento  que consagra la defensa de las prerrogativas individuales consustanciales con la vida humana.

Da pena decirlo, pero 63 años después de esa proclamación todavía hay países que no garantizan esos derechos, a pesar de haberse adherido a esa declaración y de haber abrazado regímenes liberales.

Nuestro país es uno de esos que no garantizan   el respeto a los derechos humanos, y esto es frecuentemente consignado en informes de organismos como Amnistía Internacional y el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Policía y disfrazadas de intercambio de disparos, violaciones de los derechos de inmigrantes, régimen carcelario abusivo, arrestos arbitrarios, tortura, discriminación de género  y otras faltas constan en esos informes.

 Un día como hoy, las autoridades de este país tienen  que reflexionar y hacerse el propósito de descontinuar la violación de los derechos humanos.

Es necesario asumir una conducta de respeto que permita borrar el nombre de la República Dominicana de la lista de naciones que, 63 años después, figuran en organismos internacionales como violador reincidente de los derechos.

Algunas cosas no marchan bien

La facilidad conque logran la libertad personas sometidas a la justicia por narcotráfico y otros delitos es motivo de alarma para sectores de la sociedad. Por ejemplo, el presidente de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), mayor general Rolando Rosado Mateo, dice sentir frustración por los cargamentos que esa agencia ha capturado y sometido a presuntos importantes narcotraficantes que luego son absueltos por la justicia.

En nuestro país, el alto índice de reincidencia parece estrechamente vinculado a la facilidad conque los inculpados logran salir de prisión después que son transferidos a la jurisdicción judicial. El orden ideal es aquel en que adecuadas  pautas de convivencia social encuentran voluntades que las apliquen con la firmeza necesaria. La alta reincidencia en actos delictivos es un indicador de que en este ámbito algo está marchando mal.