Vestigios de una era que no se ha marchado de RD

Vestigios de una era que no se ha marchado de RD

MARIEN ARISTY CAPITÁN

Nombre a nombre, historia sobre historia, hay recuerdos llenos de dolor. Algunos lograron sobreponerse con el tiempo mientras otros cayeron en un limbo existencial del que fue casi imposible salir: se quedaron, a golpe de mentiras y sufrimiento, con las almas vacías y una vida sin nada.

Corrían los nefastos y duros años en los que gobernaba Joaquín Balaguer y la Policía Nacional era un cartel del mal que operaba junto a una milicia que era igual. ¡Cuánta gente murió en cuerpo y/o reputación en ese tiempo! Valía más callar, si había cobardía, porque hablar y reclamar se pagaba muy caro.
Con los años llegó una democracia fingida en la que se supone que se habían superado esas prácticas policiales que incriminaban a la gente en delitos de cualquier tipo con tal de sacarla del medio.
Hoy hemos comprobado que esa terrible práctica no ha desaparecido sino que se hace de una forma más “discreta”. Vale ver el caso de Juan Comprés (Guanchy), un dirigente mocano que goza del respeto y aprecio de sus compueblanos, para descubrir que los viejos hábitos siguen vigentes. También que continúa el estilo de golpear, en un afán por lograr confesiones exprés, a cuanto detenido quieren joder.
Guanchy tuvo suerte porque hay un video que demuestra que le tendieron una trampa. ¿Cuántos, con peor suerte, estarán presos? ¿Hasta cuándo el Gobierno permitirá esto? ¿Será que Guanchy tiene razón cuando dice que fue un plan oficial? De ser así estaríamos frente a la peor cara de la intolerancia, algo que el Gobierno tiene que desmentir si puede hacerlo. Callar es fortalecer, aún más, la indignación que alimenta la Marcha Verde.

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