Unas preguntas a la «sociedad civil»

Unas preguntas a la «sociedad civil»

Ahora ustedes, miembros de una llamada Coalición por la Transparencia y la Institucionalidad, logran percibir «señales desalentadoras» desde la justicia y el ministerio público. Ahora reclaman castigo y demandan al nuevo gobierno no permitir que ciertos casos se diluyan en el desinterés o la complicidad.

Ahora, al fin, notan «la vieja tradición del sistema judicial dominicano de no llegar al conocimiento del fondo de los casos, ni decidir en función de las pruebas presentadas cuando se trata de grandes estafas contra la sociedad».

Y yo les pregunto )por qué ahora? )Por qué no percibieron, desde su nombramiento, las evidentes señales que nos despertaban a gritos de un sueño de justicia independiente? )Por qué, a casi siete años de monumentales pero infructuosas inversiones en la justicia?

Y cito ejemplos. Las expresiones )ingenuas? de ciertos políticos sobre su incidencia en la designación de los miembros de la cabeza del Poder Judicial, que incluyeron hasta detalles penosos sobre las negociaciones que tuvieron lugar. La declaratoria de inconstitucionalidad del término de cuatro años por el cual fueron electos tales miembros, haciendo una interpretación del concepto de inamovilidad que los auto convertía en vitalicios. El empeño de algunos jueces en permanecer en sus cargos pese a su senectud, en franca violación a la ley de carrera judicial. El más descarado nepotismo, expresado en numerosas designaciones de familiares y allegados en la judicatura y el área administrativa de familiares y personas vinculadas. La redacción y e impulso de iniciativas legislativas dirigidas a concentrar funciones en manos de las más altas instancias judiciales para controlar los apoderamientos en los departamentos judiciales de mayor importancia. Y en fin, sin serlo todo, las más variadas formas de la advertencia, retaliación o negación de justicia desde los estrados ejercidas contra los emisores de cualquier crítica.

)Tales actitudes no fueron, para ustedes, un presagio de lo que esa justicia sería? )No fueron signos de que realmente nuestra justicia no constituiría un poder independiente, por más que argüían? )Signos de que nuestros jueces estarían sometidos al arbitrio de los políticos responsables de su designación, de los poderes financieros detrás de éstos, y hasta de su propia vanidad? )Signos de que hacer justicia, simplemente justicia, no estaba entre sus prioridades?

Según el último estudio realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y publicado en la página 4 de la edición de El Caribe del 13 de junio recién pasado, el 44.4 por ciento de los dominicanos que han acudido al sistema judicial «usó influencias» para agilizar sus trámites. Deducen que la justicia no es igual para todos. Ven necesario engramparse al engranaje para no ser molidos por las ruedas. La corrupción se generaliza, y termina colándose en el más común de los ciudadanos. La sociedad, por su parte, parece irse acostumbrando a la idea, casi con convencimiento, de que la corrupción es un mal inevitable.

Y entonces hoy, caramba, ustedes descubren que aquello que tienen tantos años resguardando, sosteniendo, amparando y preservando obstinadamente es sólo la ausencia de justicia. Y empiezan (por fin! a poner en tela de juicio uno de sus pecados: que los culpables de actos corruptos no son perseguidos; que hay culpables con suficiente influencia para permanecer fuera del ámbito de aplicación de la ley. Que los delincuentes siguen ocupando dentro de la sociedad posiciones de poder y de privilegios.

A ustedes que, estrenan una preocupación bastante novedosa. A ustedes, que con actitudes fundamentalistas tildaron, entre otros epítetos, de retrógradas a quienes pudimos reparar más temprano en la omisión selectiva del castigo fundada en inclinaciones espurias. A ustedes, que harían creer a cualquiera que están abriendo los ojos. A ustedes quisiera hacerles unas simples preguntas: )Qué intereses están siendo afectados, para que hoy, finalmente, descubran lo que desde hace años muchos otros venimos denunciando? )Qué intención les mueve ahora? Y más aún, )por qué empeñarse en perpetuar unos actores judiciales que son la clave de esa impunidad que hoy, sorprendentemente, les provoca fastidio, llevándoles a realizar reclamos nuevos de castigo y justicia?