Una receta de crema de papas

Una receta de crema de papas

Uno no entiende bien cómo es la cosa, pero en muchas islas caribeñas cuando llueve nos da por tomar sopa. Quizás es una costumbre europea, que asocia la temporada lluviosa con el frío, y entonces para calentarse nada como un sancochito o cualquier otra poción caliente que le meta fuerzas al organismo.

En mi casa mis hijos relajan a mi esposa, pues desde que se nubla un chin ella dispone hacer sopa, cocido, sancocho o algún caldo o crema, y la mayoría de las veces cuando llega el mediodía el sol está radiante y hace un calor del diantre, que le resta encanto a esta comida, pues difícilmente sea agradable meterse candela por dentro cuando hace calor húmedo y pegajoso.

He visto en Valle Nuevo, Constanza, la curiosidad que es que el fuego de la hornilla a veces no basta para poner los caldos o sopas a cocinarse como Dios manda, pues el frío es tan grande que hay que cerrar puertas y ventanas de la cocina, y crear condiciones especiales para que la marmita u olla grande no pierda calor.

Usualmente el sancocho dominicano adolece de que lo cocinan como si fuese un “hervío” de carne y víveres, cuando las técnicas de hacer cualquier buena sopa o caldo requieren que lo que lleve dentro el líquido se cocine en seco o con poquita grasa o aceite de oliva, para lograr los “quemaítos” que luego al añadirse agua producen la dorada sabrosura que es la base de todo.

Algunas cremas para estos días lluviosos son tan sencillas de hacer que cualquiera que no sepa cocinar lo logra. Por ejemplo, la crema de papas –sabrosa y nutritiva- puede lograrse exquisitamente con apenas tres ingredientes: papas, cebolla o puerrón y sal, y un chorrito de aceite de oliva o mantequilla. Se pone la cebolla cortada en juliana o en ruedas o el puerrón en el poquito de mantequilla hasta que transparente, se añaden las papas cortadas en trocitos de una pulgada hasta que comiencen a dorarse, se añade sal y agua y se deja hervir quince minutos. Luego se pasa por un procesador de alimentos hasta que se haga crema y se sirve caliente. ¡Voilá, crema de papas!

Una nota final: si se decide a probar la crema de papas, hágalo un día fresco. ¡Para los calores están los gazpachos!