Un proyecto víctima de la voracidad de los políticos

Un proyecto víctima de la voracidad de los políticos

POR UBALDO GUZMAN MOLINA
El proyecto agrícola La Cruz de Manzanillo, Montecristi, ha corrido la misma suerte cada cuatro años: ser repartido entre los seguidores del partido en el poder en los meses finales de cada gestión gubernamental. Como ocurre con el patrimonio público, el asentamiento regenteado por el Estado no ha escapado a la voracidad de los políticos y oportunistas, mientras los agricultores, que han envejecido trabajando, son marginados.

Cada gobierno trata de superar a su antecesor en la repartición de las propiedades del proyecto. Eso ocurrió con la administración de Hipólito Mejía en comparación con la gestión de Leonel Fernández.

Durante el gobierno de Mejía más de 40,000 tareas fueron entregadas de forma apresurada, sobre todo entre personas del Proyecto Presidencial Hipólito (PPH), de acuerdo con las crónicas de los diarios.

Entretanto, cuarenta kilómetros de cable fueron sacados y vendidos a particulares y siete mil metros de rieles de la vía férrea principal se vendieron a precio de vaca muerta. El gobierno de Leonel Fernández ha prometido que revisará ese reparto masivo.

El complejo tiene un área de influencia de 73,462 tareas, con un área cultivable de 63,462 y 10,000 tareas ocupadas por viviendas y caminos. Se cultiva, además de guineo, sorgo, auyama, guandules y batata.

El año pasado el gobierno aportaba un subsidio de 2.3 millones de pesos mensuales. El 11 de mayo del 2002, la administración perredeísta decidió repartir entre parceleros y particulares una porción de terrenos del complejo agrícola.

El 2 de marzo de 2003, el proyecto fue traspasado a la Reforma Agraria. Según Tomás Hernández Alberto, a la sazón director del Instituto Agrario Dominicano, el proyecto agrícola sería bautizado con el nombre de «Licenciado Jacabo Majluta».

En el período de la transición del 2000, el gobierno de Fernández benefició a dirigentes y simpatizantes peledeístas con tierra del proyecto. Más de 800 personas fueron asentadas en los terrenos ubicados en la finca Sabalo, de Manzanillo.

Según el obispo de la diócesis Mao-Montecristi, monseñor Tomás Abreu Herrera, las autoridades estaban repartiendo los terrenos del proyecto guineero entre supuestos parceleros seguidores del PLD.

Hubo denuncias de que en el gobierno de Fernández desaparecieron 1,600 cabezas de ganado, 800 cerdos, planchas de zinc y tuberías de riego.

La gestión de Mejía fracasó en el intento de arrendar 60,000 tareas del proyecto a inversionistas extranjeros, a fin de lograr una modernización del asentamiento.

Entre 1990 y 1997, La Cruz de Manzanillo se convirtió en uno de los proyectos agrícolas oficiales que mayores recursos aportaba al Estado.

El 4 de julio de 1990, el sacerdote Francisco Gallá dijo que los mayores beneficiarios del proyecto eran los dirigentes políticos y funcionarios de la zona.

Una historia lamentable

La empresa Grenada Company se instaló en el decenio del 1940. El auge del cultivo de guineo se mantuvo entre 1945 y 1960. En la década del 60 abandonó el país, debido al «Mal de Panamá», problemas con el sindicato de muelleros y una sobreproducción de guineos en el mercado internacional.

Mediante un contrato oneroso, la Grenada traspasó sus propiedades, incluidas 140,000 tareas, a Nebraska Mills Company en 1966. Se fue del país en 1969, luego de sembrar sorgo y vegetales. La propiedad pasó al Instituto Agrario Dominicano.

A finales del gobierno del gobierno de Salvador Jorge Blanco, el proyecto agrícola quedó totalmente saqueado, sus plantaciones destruidas y sus obras en infraestructura en franco deterioro.

La administración de Joaquín Balaguer invirtió millones para rehabilitación y estableció un moderno sistema de riego por goteo el 23 de enero de 1990.

El repunte de la producción de bananos comenzó a partir de 1990 cuando, al amparo del acuerdo de Lomé, las perspectivas de competitividad y rentabilidad mejoraron.

El julio del 2003 se reinició las exportaciones de guineo a Estados Unidos y la Unión Europea, luego de varios años de paralización por falta de acuerdos comerciales y deterioro de las plantaciones.