Un presente desafiante

Un presente desafiante

Parece que este presente nuestro nos depara momentos que nos demandarán respuestas osadas si queremos continuar construyendo relaciones sociales más cercanas a la equidad, a la igualdad de oportunidades. Que hemos caminado y obtenido mejoría es, a mi juicio, innegable. Obviamente, ello no quiere decir que hayamos alcanzado los niveles deseables de justicia, participación social, etc. Pero, la asentada tendencia cultural a la queja no debe evitarnos “ver” lo que como sociedad hemos caminado y logrado. Ahora bien, en esta situación presente aparecen desafíos viejos y nuevos que debemos atender para continuar mejorando la calidad de vida que siempre tendrá como un referente fundamental a las mayorías nacionales.
De lo que se trata es de, en el marco de una situación social relativamente estable, plantearnos las preguntas que nos conduzcan a incrementar los niveles de bienestar social en el marco de una equidad razonable que nos permita dar sentido a los esfuerzos sociales e individuales por incrementar-mejorar las condiciones de vida de la población, sobre todo, de quienes están en condiciones más desfavorables. Para ello, la creatividad debe ser referencia imprescindible porque ella deberá ser una compañera inseparable si queremos avanzar en la creación de respuestas nuevas a las situaciones que debemos transformar.
Al mismo tiempo, como ya a nadie se le ocurre pretender pensar a partir de cero, debemos actuar en consecuencia con la conciencia de que en este mundo actual “no estamos solos”, sino acompañados por experiencias nacionales e internacionales, individuales y colectivas, que nos pueden y deben servir para repensar nuestras prácticas…para ayudarnos a hacer colectivamente el bien cada vez de la mejor manera. Y ello, como se sabe, se concretiza de manera eminente aunque no excluyente, vía la construcción de relaciones de justicia. Así las cosas, como es obvio, por lo menos eso parece, en realidades sociales como las de la mayoría de los países de la región latinoamericana esta manera de entender es fundamental pues se trata, entre otras cosas, de la capacidad de dejarnos “tocar” por la desgracia del otro y, abrirnos a la disposición de ánimo para empujar en la dirección de la construcción de condiciones para el desarrollo de vida humanamente valiosa en las condiciones históricas que nos corresponda vivir.
Pero para lo anterior, debemos ser capaces de incluir también los factores ambientales. Es lo que algunos llaman “la agencia no humana” en la generación de los cambios en el mundo. Tal como se ha indicado: “De manera que la historia no la hacen solo los seres humanos, sino también recursos tales como el agua o el carbón, los límites ecológicos de determinados territorios, las plagas o los virus que diezman las poblaciones, el impacto cerebral de productos como el café o la heroína, así como el aumento de la temperatura media del planeta y sus innumerables consecuencias.” (Arias Maldonado, Taurus, 2018, p. 30).
Se trata entonces no de otro, sino de “un Otros” que incluye a la naturaleza sin olvidar el hecho social del empobrecimiento histórico de “los más”, de las mayorías humanas nacionales excluidas. En ese Otros deberemos siempre tener presente, además, y como indica Arias Maldonado: …que la historia no la hacen solo los seres humanos, “también” los factores ambientales pasan a considerarse sujeto activo con impacto social.” (o.c. p. 30). Responder a estas cuestiones constituye un desafío formidable al que los humanos tendremos que responder si pretendemos garantizar nuestra permanencia en el planeta. De lo contrario, el presente podría devenir en desastre. Ojalá que la sensatez encuentre espacio en este presente nuestro de manera que podamos provocar que realmente “haya vida en abundancia” para todos, para todas y para todo.

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