Un precio justo por las acciones de Shell

Un precio justo por las acciones de Shell

Por Arturo Martínez Moya
Es correcta la decisión del Presidente Fernández de comprar las acciones de Shell en la Refinería, hace dos meses que el PRD y Miguel Vargas Maldonado plantearon públicamente la conveniencia de hacerlo. El gobierno, sin embargo, debe cuidarse en no sobre-pagar y lo estaría haciendo si fija el precio en US$183 millones como anunció el Secretario de Hacienda el pasado viernes.

Como dijo Miguel Vargas Maldonado, debe pagarse un precio justo basado en la capacidad que tiene la Refinería de generar flujo de efectivo.

Para el precio justo son necesarias algunas precisiones: primero, lo que está en discusión es el negocio de refinación que no incluye, de ninguna manera, el de importación de combustibles, eso es otra cosa. La refinería es básicamente la destiladora de crudo, la hidro-tratadora y la plataformadora, incluyendo la unidad de recuperación de gases, también los depósitos de crudos y de productos refinados, amparado en el contrato firmado en 1972, que de manera clara y precisa habla de la refinación de 33 mil barriles al día y de la responsabilidad de Shell de sustituir la importación de combustibles refinándolo en el país. De manera que si incumplió con el contrato, porque se dedicó a importar en lugar de refinar, hoy no puede pretender cobrar como si hubiese refinado todo el tiempo; segundo, para comprar los equipos de refinación y otros activos, el capital accionario inicial de la Refinería, suscrito y pagado el 30 de junio de 1972, apenas fue de US$7.6 millones; Shell aportó US$3.8 millones; tercero, desde el 1972 hasta la fecha, no han habido inversiones importantes en la planta original de refinación, excepto que fue diseñada originalmente para procesar crudos reconstituidos procedentes de Venezuela y desde el 1980 procesa también crudos pesados de México. Es la razón por la que es rentable, el crudo mexicano tiene un precio menor, aunque no altamente rentable como exageró el Secretario de Hacienda.

Para llegar al precio justo se recomienda proceder de la siguiente manera: Primero, fijar la capacidad de producción diaria de refinación en 33 mil barriles (995 barriles de gas licuado de petróleo;  7,083 barriles de gasolina regular; 5,346 barriles de jet A-1; 7,893 barriles gasoil regular; 10,734 barriles de fuel oil y 1,267 barriles que se pierden en el proceso), el 38% de la venta promedio diaria de la empresa que es 87,000 bbls al día; Segundo, para el margen de refinación (beneficio por barril), usar la experiencia de la misma Refinería y en otra alternativa mejorarla para que refleje el nuevo margen que se podría tener en el futuro. Véamos los tres cálculos: a) En la década de los noventa del pasado siglo, el margen promedio por barril de la Refinería fue de US$1.22, de modo que los 33 mil barriles promedio diario aportarían beneficios anuales por US$14.5 millones, que actualizados a una tasa de descuento de 10% y un horizonte de diez años, el acostumbrado en el negocio petrolero, el flujo neto sería de US$89.10 millones; b) Usando el margen de refinación promedio de US$2.02 correspondiente a los años 2000-2005, el flujo neto actualizado sería de US$149.32 millones; c) Para ser benévolo con Shell el margen anterior podría aumentarse en 50% y el valor actualizado del flujo neto sería de US$224.28.  Lo anterior quiere decir que, en el mejor de los casos, el precio actual de la Refinería sería de US$224.28 millones y que las acciones de Shell cuestan US$112.14 millones, asumiendo que la Refinería no tendría paradas durante diez años, lo que es irreal porque al año son varias las que se producen.

El gobierno debe fijar el precio en US$112.14 y proceder a los descuentos. Cuáles? Primero, desde el segundo lustro de la década de los noventa, son varias las asambleas que la Refinería no ha podido celebrar por desacuerdos entre el gobierno y Shell por el monto de los diferenciales. Los reportes están en la Secretaría de Hacienda, Shell fue acusada de financiar proyectos de inversión con diferenciales, es decir, usó el dinero de los contribuyentes. El gobierno debe establecer el monto. b) Segundo, en Haina  la contaminación de plomo es alta, y no es justo que Shell se vaya del país sin compensar según los parámetros internacionales. El gobierno debe hacer el cálculo como lo sugieren organismos internacionales.

En síntesis; el gobierno estaría sobrepagando si fija el precio de las acciones de Shell en US$183 millones, como mucho el flujo de efectivo sugiere un precio de US$112.14 millones. Con los descuentos el precio neto se reduciría sustancialmente, creo que las acciones podrían adquirirse con los US$36 millones de beneficios dejados de entregar en 2006 y el monto correspondiente al 2007, sumados a lo que resulte como impuesto sobre la renta de la ganancia de capital por la transacción. Es decir, el gobierno no tiene necesidad de endeudar al país para comprar las acciones de Shell, cualquier faltante podría pagarse con sobrantes del presupuesto.