Un nuevo reto en mi vida

Un nuevo reto en mi vida

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
El jueves 31 de abril se efectuaron las elecciones en la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) para escoger el Consejo Directivo que deberá regir esta organización para el período marzo 2005 al 2006, y por unanimidad de los presentes –más de mil delegados– fuimos electos como presidente. Si bien es cierto que esta nominación es un gran honor, no menos cierto es que en los actuales momentos constituye un gran reto, dada la situación de precariedad en el cual se halla sumido nuestro sector agropecuario.

Las amenazas son múltiples y van desde la escasez de financiamiento hasta la espada de Damocles del Tratado de Libre Comercio (TLC), que si no logramos mejorar nuestra situación antes de su firma, u obtener compensaciones por parte del Gobierno Dominicano, harán desaparecer miles de las unidades productivas en nuestro país.

Hemos notado con mucha preocupación, la diversidad de planteamientos que sub-sectores agrícolas proponen como posible solución a los problemas más acuciantes. A nuestro parecer, esta pluralidad, en lugar de beneficiarnos, nos perjudica. Por eso, uno de los primeros objetivos que nos hemos trazado, es reunir y escuchar las exposiciones de los diferentes actores, para luego, por el método comparativo, lograr una posición de consenso que nos permita unidos enfrentar los problemas que se avecinan. Se afirma, que nadie tiene la verdad absoluta. Nada más cierto. Sin embargo, hay personas y entidades que quieren a rajatabla imponer sus ideas, olvidando el principio del pluralismo y en donde debemos tener en cuenta algo que nos han impuesto los países desarrollados: la funesta globalización, verdadera ley del embudo.

Tal y como afirmamos en nuestro improvisado discurso de toma de posesión, estamos abiertos a escuchar todos los planteamientos lógicos que se nos presenten, así como, ideas, planes, proyectos o iniciativas para mejorar nuestra posición frente a las incógnitas que surgirán a raíz de la adopción casi segura del TLC y otros acuerdos que están en la agenda del Gobierno y que de seguro contarán con su aprobación. El momento actual es de formar un frente común, compacto y solidario que haga respetar nuestra posición, que no será intransigente, pero que tampoco será complaciente. El futuro de muchos de nosotros está en juego para que se soslayen problemas ancestrales que la mayoría de los gobiernos desde que se instauró la llamada democracia representativa ha querido escurrir el bulto.

El momento actual es crucial para la agropecuaria. Debemos limar aristas pero también decantar y plantear de la manera más idónea como creemos nosotros que debe ser la agropecuaria del futuro. En primer lugar, las reglas deben ser claras y precisas. Nada debe quedar al azar, por eso, la improvisación y los cambios «medalaganarios» deben ser cosas del pasado y ni siquiera ser aceptados por compromisos ni mucho menos permitidos por complacencia.

Hemos tenido que sufrir la degradación de no ser objeto o sujeto de crédito por la política selectiva de las instituciones financieras y bancarias, que al parecer, en lugar de acusarnos de insolventes, nos tildan de tener magras utilidades, cuando se obtienen, para pagar los elevados intereses de los préstamos.

Queremos reiterarles a todos nuestros compañeros de infortunio, que es hora de dejar a un lado las lamentaciones y fajarnos a defender con uñas y dientes el bienestar que fruto de un trabajo tesonero y riesgoso merecemos.

Que todos los involucrados en esta cruzada, sean miembros o no de la JAD, pueden contar con nuestra solidaridad y adhesión en la defensa del derecho de nuestro sector primario de la economía. Repitiendo lo que ya en otras ocasiones hemos afirmado, que un pueblo que no produce lo que necesita para su alimentación, será siempre un dependiente de la voluntad de otros. Una buena alimentación repercute en la salud y la alegría del pueblo. Unir y consolidar el sector agropecuario es nuestro gran reto y gustoso lo aceptamos. Dennos una oportunidad y que no juzguen al final de nuestro mandato.