Un gran logro del presidente Fernández

Un gran logro del presidente Fernández

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS
En el periplo que realiza durante trece días el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández por lo Estados Unidos de América, desactivó una medida que trata de implantar el Congreso norteamericano de ponerle un impuesto selectivo al tabaco dominicano, al obtener la promesa del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, de que vetaría ese proyecto de ley si finalmente era votado por dicho cuerpo legislativo. Este triunfo, como lo expresaría un campesino, es un «palo de gallera».

Debo admitir que no fumo y por lo tanto podría interpretarse mi apoyo a la obtención de este logro como una contradicción. Sin embargo, debo aclarar, que en el año de 1985, cuando el segundo gobierno del PRD implantó el recargo cambiario del 36% a los productos tradicionales de exportación (café, cacao, azúcar y tabaco), quien esta líneas garrapatea era el presidente de la Asociación de Cosecheros de Productos Tradicionales de Exportación (Aprotex), organización que luchó enconadamente para que este nuevo gravamen y el decreto que lo creó fuesen derogados para que, al menos -los cosecheros de esos productos que por muchos años habían soportado la economía dominicana, pudiesen sobrevivir en un período en donde el mercado internacional estaba en baja. Finalmente, el Gobierno entendió y se obtuvo la eliminación del recargo y posteriormente la derogación de la Ley No. 199, que afectaba escalonadamente el precio del café y del cacao.

El Congreso norteamericano, al parecer no ha tomado en cuenta que nuestro país es parte del denominado convenio DR-CAFTA, y que esto equivaldría a otra cláusula que no estaba estipulada en el acuerdo original. Pero, país pobre y de poco peso en el ámbito internacional, no representa un escollo para que el gigante del norte imponga su voluntad. Este tipo de pacto, como lo hemos señalado anteriormente, sólo obliga al más débil, porque el más fuerte siempre tendrá una excusa para interpretarlo a su mejor conveniencia. Si quieren comprobar esta aserción, los Estados Unidos de América siguen subvencionando a sus productores agropecuarios, no obstante la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la cual ellos son signatarios, las prohíbe por ser prácticas desleales.

En la República Dominicana, producir y manufacturar tabaco se remonta a la época de la colonia. Se afirma que cuando llegó a nuestra isla el Gran Almirante de la Mar Océana observó a los nativos echando humo por la boca y comprobó que inhalaban una hoja encendida, que resultó ser tabaco. En la actualidad, de esta actividad agrícola e industrial viven directa o indirectamente más de doscientas mil personas que han convertido a nuestro país en el primer exportador de cigarros puros en el mundo, superando a la denominada Perla de las Antillas, por más de un millón de unidades.

El éxodo de acaudaladas familias de Cuba, con la llegada al poder de Fidel Castro, contribuyó a que grandes propietarios de fábricas de tabacos se instalaran en nuestro país. Esto, por supuesto, trajo una mejoría en cuanto a la calidad, tanto de la materia prima (hoja piloto cubano), como de la marca de fábrica en el producto final, que ya tenía una reputación a nivel mundial.

Hoy podemos afirmar, sin lugar a equívocos, que nuestros cigarros están a la altura de los más sofisticados y más caros del mundo. Nosotros, que cuando viajamos nos interesamos en saber de dónde provienen los puros que venden las diferentes zonas francas en los aeropuertos, hemos comprobado con gran satisfacción que en los Estados Unidos de Norteamérica, un gran número de países de Europa e incluso lugares tan lejanos como Malasia, Japón o los Emiratos Árabes, la presencia de tabacos hechos en la zona franca de Santiago o La Romana.

No obstante reconocerse que el tabaco es perjudicial para la salud, hay personas que son adictas, o que después de disfrutar de un suculento almuerzo o cena necesitan echar unas bocanadas de humo de cigarro de primera calidad, producto que orgullosamente suministra la República Dominicana. Debemos reconocer en consecuencia, que nuestro Presidente se ha anotado un resonante triunfo al tener la seguridad de que su homólogo vetará la ley de marras, en caso de que el Congreso norteamericano insista en convertirla en Ley. En acciones como ésta sí calza bien la frase «p’alante Presidente».