Un fin de año al final de la vida

Un fin de año al final de la vida

Los hermanos Cholito, como les llaman cariñosamente sus 310 compañeros, no recuerdan la fecha y mucho menos cómo llegaron al Asilo de Ancianos San Francisco de Asís.

Ellos, Carmen y Cholito Mateo, viven un mundo enredado en recuerdos inconclusos. Entre voces entrecortadas y movimientos torpes, producto de la artritis, dicen haber pasado parte de su vida en San Cristóbal y que mamá María, que no saben decir quien es, los llevó hasta allí.

Cholito nunca tuvo hijos, en cambio Carmen, su hermana menor, sí. De acuerdo a Polonia, una de sus compañeras, ella tuvo tres, a los cuales nunca más ha vuelto a ver.

Carmen, entonces, como sí volviera de un mundo lejano, dijo «Ellos viven en Puerto Rico». ¿Y que desea usted en estas navidades? Se le preguntó, y ella apesadumbrada contestó: «que mis hijos me vengan a ver».

En ese momento, una vocecita fina, como el cuerpo de donde provenía, interrumpió la conversación. Era Ramona, una anciana con enormes lentes y pañuelos multicolores envueltos en el cuello y la cabeza, que se desplazaba por el pasillo.

Pese a vivir en un asilo, esta mujer ha corrido una mejor suerte. Tiene un hijo que la visita cada 15 días. Sin embargo, al igual que Cholito y Carmen, ella pasará otro fin de año lejos de los suyos.

Según sor Ángeles Garrido, directora del centro, la Navidad es diferente para cada uno de estos ancianos. Algunos de ellos son requeridos por sus familiares para pasar la Navidad juntos, en su hogar, mientras otros, que no tienen parientes, lo pasan allí.

Para los que se quedan, la llegada de un año nuevo los pone nostálgicos y alegres a la vez. Nostálgicos porque no pueden dejar de pensar en sus hijos, esposos, nietos y padres. Alegres porque muchos colegios, instituciones comunitarias y personas en particular les llevan cánticos y golosinas propios de la época, con el propósito de que vivan momentos agradables.

[b]La celebración[/b]

De acuerdo a Garrido, la celebración del fin de año en el Asilo de Ancianos San Francisco de Asís se organiza con el interés de que sus habitantes lo pasen de una forma amena. Por el día reciben diferentes visitas y ya en la noche cenan y asisten a la Misa del Gallo. Luego salen al área común donde comen, bailan y comparten. Finalmente durmen.

[b]Sobre el asilo[/b]

En 1954 vinieron al país procedentes de España las primeras hermanas que crearon el Asilo de Ancianos San Francisco de Asís. Estas se tuvieron que marchar por presiones políticas durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo. Luego regresaron en 1989 y desde esta fecha se trabaja de manera ininterrumpida.

El centro está dividido en pabellones de 10 habitaciones de tres camas cada una. Tiene áreas de enfermería, administrativa, recreación, medicina general, odontología, laboratorio clínico, jardín y comedor.

Actualmente, son atendidos 310 ancianos, entre ellos 150 mujeres y 160 hombres. Además, dentro de estos hay 110 con problemas de discapacidad y 80 con problemas psiquiátricos.