Un año negativo para la salud pública

Un año negativo para la salud pública

Una de las grandes expectativas para este año era la mejoría en los servicios de salud a la población. Había dos razones para creer que así sería: una era que esta administración surgió con la salud pública como una de sus prioridades y la otra descansaba en el desarrollo de un nuevo sistema de seguridad social.[tend]

Es verdad que en el 2001 y en el 2002 el gobierno no hizo nada trascendente para mejorar el servicio sanitario, pero siempre quedaba la esperanza de que este año, la antesala de las elecciones, sería diferente. Los resultados, sin embargo, expresan que sí fueron diferentes pero para empeorar.

Y de la seguridad social se conoce que todavía todo está por verse, sobre todo en el renglón de los servicios sanitarios a la población. Como razonaría el ciudadano Presidente de la República, “todavía falta mucho por hacer”.

La crisis del sistema de salud fue tan profunda que la prensa tuvo que ocuparse de la misma a lo largo de todo el año, mostrando en cada ocasión las debilidades del mismo, las precariedades que afectan la vida hospitalaria, la escasez de medicamentos y, sobre todo, los retrasos en la entrega de los fondos consignados en el Presupuesto de la Nación.

En ocasiones las reacciones del secretario de Salud, doctor José Rodríguez Soldevilla, permitían colegir que éste era, como los pacientes y la población en general, una víctima más de los manejos que el gobierno central hacía con los fondos que debían llegar regularmente a los hospitales.

Veamos algunos de los titulares que mostraban las distintas caras de la crisis de la salud pública dominicana:

1.- Mejía: Seguridad Social será aplicada en el país. (enero 27)

2.- Sacan del servicio de salud al 30% por no tener cédula. (enero 29)

3.- Problemas en hospitales por atraso de subvenciones (febrero 27)

4.- Gobierno entregará el lunes asignaciones a hospitales. (marzo 1)

5.- Mantienen alerta contra neumonía. (abril 4)

6.- Posponen inicio de nuevo sistema de pensiones.(mayo 1)

7.- Alarma registro de 73 casos de muertes maternas en el país. (julio 19)

8.- El Darío está desbordado por los actos de violencia (octubre 14)

9.- Unidad de Quemados está a punto de cerrar. (octubre 28)

10.- Hospital regional de San Pedro de Macorís está prácticamente cerrado. (noviembre 25)

11.- Casos de dengue preocupan a directores médicos del Cibao. (noviembre 26)

12.- Gobierno retrasa la entrega de fondos a mayoría de hospitales. (diciembre 22)

Estos son solo los títulos principales o headline que el periódico HOY publicó este año sobre la crisis del sistema de salud. Otros diarios hicieron algo similar. Creo que solo la crisis del Partido Revolucionario Dominicano y la crisis del sistema eléctrico han ocupado mayores espacios en la prensa que el tema de la salud, de los hospitales, de la escasez de medicamentos, del dengue, de la mortalidad materna, de la falta de fondos para los centros sanitarios, la seguridad social, etcétera.

Según la Constitución de la República, todos los dominicanos tienen derecho a recibir atención de salud. Además, el Estado cuenta con un extraordinario parque hospitalario, miles de médicos y enfermeras laboran en policlínicas, consultorios, clínicas y hospitales de propiedad estatal.

Sin embargo, hay quejas de casi todos los participantes en el andamiaje de salud, desde los pacientes hasta los médicos, por la falta de eficiencia.

Este es un tema que, sin duda alguna, debe merecer mayor atención de la sociedad y, por supuesto, de los gobiernos. La salud y la educación constituyen dos pilares fundamentales para el desarrollo de las naciones, pero en el caso dominicano los dos no figuran, en los hechos, en el portafolio de prioridades gubernamentales.

Claro, si usted le preguntara al Presidente de la República él respondería que la salud es una de sus prioridades. Pero vaya usted a ver las partidas presupuestarias y la rapidez con que las mismas son desembolsadas cada mes y se dará cuenta que se trata de una formulación teórica y nada más.

Los ciudadanos y las ciudadanas tienen que, auxiliados por organizaciones de la sociedad civil y por los gremios de los profesionales de la salud, establecer un programa inteligente de presión y reclamos para que este y los gobiernos que vengan después se preocupen y se ocupen por la salud de este pueblo. Hay que reducir drásticamente las mortalidades materna e infantil, que constituyen una verdadera vergüenza, y hay que evitar que los hospitales sigan navegando en precariedades elementales.

La salud es un derecho básico que debe ser reclamado.