Un acercamiento y un  entendimiento

Un acercamiento y un  entendimiento

Cada día, las confrontaciones entre el Gobierno y la sociedad civil se endurecen. Cada día las confrontaciones con las comunidades que demandan atención y cumplimiento de viejas promesas oficiales, también se endurecen.

 Cada día, se agrian las relaciones entre el entre el Gobierno y el sector empresarial.  Cada día, hay un problema con los médicos y enfermeras, o con los transportistas públicos y camioneros. Cada día, el Gobierno sigue gastando en forma irracional sin oír los consejos de nadie.

 Cada día, hay más apagones y deudas eléctricas mientras la tarifa llega a niveles exorbitantes. Cada día se destapa un escándalo administrativo con claras evidencias de corrupción.

 Cada  día la economía se deteriora y la gente se empobrece. Cada día se oye la misma cantaleta de funcionarios desgastados, dándole una explicación a todo, que nada tiene que ver con estos problemas.

Es como si el país va por un camino y el Gobierno por otro. Pero este artículo no quiere centrarse en la crítica convencional, sino en proponer un acercamiento. Un diálogo inmediato con representantes de estos sectores y no una cumbre de mil gentes para entretener al pueblo y ganar tiempo. Nada de eso. Es sentarse en serio para entenderse y tomar decisiones.

Por ejemplo, si el Gobierno llamara a los médicos y enfermeras y les ofreciera un aumento de su salario para el 2010, pero haciendo un ligero ajuste inmediato del 10% o 15%, quizás se llegue a cierto acuerdo. Y para eso hay dinero suficiente. Pero pateándoles el trasero como lo han hecho, el problema se agudiza.

Los empresarios y muchas organizaciones de la sociedad civil, han centrado sus críticas al Gobierno, en la forma en que gasta el dinero público.

Pero las respuestas siempre han sido las mismas: amenazas e insultos. ¿Porque el Presidente no autoriza un ajuste en el presupuesto para aumentar la inversión pública en 10% y reducir en la misma proporción el gasto corriente que sustenta su voraz clientelismo?

Eso es totalmente posible aunque signifique ciertos sacrificios para muchos funcionarios acostumbrados a los lujos y gastos exorbitantes. Como también debe ser un sacrificio para algunos de los miles que cobran sin dar un golpe.

Esa medida aplacaría también los movimientos sociales en muchas comunidades, que demandan cosas pequeñas pero importantes para su bienestar.

No se trata de costosos elevados, sino de pequeños acueductos, caminos vecinales, reparación de calles y escuelas, reparación y construcción de viviendas de bajo costo y como mucho, rehabilitación de carreteras de acceso a esas comunidades.

La idea es generar empleos con esas obras, mayormente sociales y no concentrarlo todo en la capital. 

Con respecto al sector eléctrico, hay que remover la mata, cambiar lo que está desgastado y crear realmente las bases para privatizar de nuevo la distribución y la transmisión, promoviendo la integración vertical del sistema.

Es hora de buscar ese acercamiento. Es hora de que el Gobierno actúe con humildad. Es hora de buscar soluciones. Es hora de…………muchas cosas.