Túnez, puerta de África y del mundo árabe

Túnez, puerta de África  y del mundo árabe

País por el que han pasado pueblos que contribuyeron a forjar la historia del Mediterráneo, como los númidas, púnicos, griegos, romanos, vándalos, bizantinos, bereberes, árabes o turcos, todos han dejado su huella en Túnez, una nación que ha sido siempre, la puerta de África y del mundo árabe.
Este país, de un tamaño similar a Nicaragua, y con el 40 por ciento de su territorio desértico, está ubicado en la costa mediterránea del norte de África, limitando con Argelia al oeste y Libia al sureste.
Es el más pequeño del Magreb, con una población que ronda los once millones de habitantes y es una nación conservadora, islámica y magrebí, pero a la vez moderna, tolerante y europea.
“Triunfador” en los levantamientos de la denominada Primavera Árabe y muy tocado, fundamentalmente en el sector turístico, como consecuencia de los atentados terroristas de la sinrazón, Túnez tiene la capacidad de hacer sentir al viajero en estos momentos cómo pueden congeniar las diferentes tendencias y religiones que conviven con la musulmana, como la judía y cristiana.
Empieza una nueva etapa. Antigua colonia francesa, que fue desocupada totalmente el 15 de octubre de 1963, en Túnez la enseñanza es gratuita hasta los 15 años y se imparte en árabe y en francés. Fue monarquía hasta 1967, y la “modernización” empezó con el presidente Habib Burguiba, que gobernó desde 1957 hasta 1975, conocido por sus “revolucionarias” medidas, como la emancipación de la mujer.
Después le sucedió Ben Alí, primer ministro en 1986 y presidente a partir de 1987, tras un “golpe de estado palaciego”, con el pleno apoyo del Ejército, que derrocó a Burguiba, quien falleció en el año 2000 como presidente “vitalicio” y en arresto domiciliario. Alí presidió la república desde 1987 hasta el 14 de enero del 2011, año en el que tuvo que escapar del país como consecuencia del levantamiento del pueblo, que desató una ola de rebeliones populares, que se dio a conocer como la Primavera Árabe. Fue el 17 de diciembre del 2010, en la ciudad de Túnez, cuando un vendedor ambulante, Mohamed Bouaziz, fue despojado de su mercancía por la policía y, en respuesta se inmoló.
A partir de entonces miles de tunecinos se rebelaron contra su forma de vida y condiciones políticas, que acabaron con el régimen, dando paso a su actual democracia.
Ideas de futuro. Túnez desea abrirse a Europa y al mundo como uno de los destinos turísticos más completos, con una amplia oferta que empieza por su envidiable clima, a la que se suma sus playas, una gastronomía de base árabe, pero con mezcla de diferentes culturas, su historia y su exotismo, capaz de combinar la riqueza del Mediterráneo con los contrastes del desierto.
En 2016 casi seis millones de turistas visitaron Túnez, cifra que aspiran a subir a los once millones en los próximos años teniendo como fuente de inspiración modelos como el francés, italiano y, sobre todo, el español, buscando también el apoyo de la OMT (Organización Mundial del Turismo), ya que este sector representa para los tunecinos el 7 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) en general y en algunos de sus puntos geográficos de hasta el 80 por ciento.
Según reconocen las autoridades del sector, este esfuerzo “debe empezar en la escuela” con el deseo de que el turismo sea el presente y cada vez más el futuro.
La sociedad en general debe mentalizarse y aprender procurando imitar modelos de diferentes países, sobre todo España, indica la misma fuente.
Inversiones. Según indican desde Turismo de Túnez, es importante “hacer una gran inversión en todos los frentes, incluyendo de forma muy importante la seguridad, que es el desafío de todos los desafíos y prioridad de todas las prioridades”.
Y es que tienen claro que es muy difícil luchar contra el terrorismo mientras el fanatismo esté dispuesto a enviar a la muerte a “héroes” de la sinrazón, que se llevan por delante no solo a turistas, “sino a nuestro propio pueblo y nuestra propia riqueza económica e histórica”.
La buena promoción turística es “saber vender ilusiones y hacerlas realidad una vez dentro de nuestro país”, como señala Nehla Derouiche, responsable de mercadotecnia de Tunisair (http://www.tunisair.com.tn)- la línea aérea del país- para España y Portugal. Turismo significa relación de países a nivel mundial. Están trabajando en llegar a cuantos más mejor y tratando de conseguir un turismo dirigido a los que tienen tiempo y mucho dinero y a los que poseen poco de ambas cosas.
“El desafío de futuro es contentar a todas las posibilidades, haciéndolo llegar a la opinión pública con honestidad y siendo conscientes de que el riesgo cero en seguridad no existe, y que la mejor información al respecto es la que el turista percibe y transmite”, comenta la experta.
Algunos puntos de interés. Una ruta por el país puede comenzar por la isla de Djerba (Yerba), ya cantada por Ulises, que está separada del continente por muy pocos kilómetros, que se cruzan en un transbordador en unos minutos.
Aquí se encuentra su bella sinagoga La Ghriba, que supuestamente contiene restos del templo de Jerusalén y que data del año 586 a. de C., una las principales señas de identidad de los judíos.
Después podemos ir hacia Gallela, Chenini, Tataouine y Matmata, la puerta del Sáhara, visitando por el camino poblados bereberes y algunos parajes que sirvieron de escenario a películas como “Star Wars”.
Su magnífico clima mediterráneo, con una temperatura media anual de 20 grados centígrados, su amplia costa y paisajes poblados de olivos -algunos milenarios- hace de este lugar un magnífico destino turístico. Imprescindiblemente es visitar Cartago, a unos 17 kilómetros de la capital, Túnez -tiene el mismo nombre que el país-, con sus ruinas arqueológicas y su historia milenaria. Cartago fue fundada en el siglo. VIII a.C por los fenicios de Tiro y después destruida por los romanos tras su victoria en las guerras púnicas en el siglo II a.C., pasando después a administrarla como la provincia romana de África, que se convirtió en uno de los graneros de Roma.
Museo Nacional de Barbado. Creado en 1882 en el lugar residencial de los sultanes y más tarde de los beys (monarcas), el Museo Nacional del Bardo está instalado a las afueras de Túnez. En él se exhibe la historia del país, con su cruce de las diferentes culturas que fueron pasando a lo largo de los milenios.