Tu voto es un pedazo de la patria

Tu voto es un pedazo de la patria

«Tu voto es un pedazo de la patria». Esta es una frase acuñada en uno de los discursos proselitistas pronunciado por el extinto líder del reformismo doctor Joaquín Balaguer, durante la campaña electoral de 1994. Quería con esto Balaguer resaltar la importancia de un voto consciente cuando la nación, por circunstancias diferentes, corre el peligro de entrar o continuar en una crisis de gobernabilidad absoluta.

Votar es un derecho ciudadano, el más importante de ellos, ya que con el voto se sella el destino del país por los cuatro años subsiguientes, las simpatías son válidas, pero nunca deben estar situadas por encima de la conciencia.

En el actual proceso electoral nos enfrentamos a realidades concretas, sumido el país en su peor crisis económica y social, cuyos orígenes hay que buscarlos en la falta de credibilidad y desconfianza creadas por las desafortunadas actuaciones de las actuales autoridades, el elector mayoritariamente ha mirado para el lado que ofrece la opción más viable.

Un proceso electoral definido ya, donde sólo dos fuerzas políticas compiten, aunque la segunda alejada considerablemente de la primera, y donde la que pudo ser una tercera opción es decir el Partido Reformista está descartada por la división imperante en la misma, sólo esperaría por una solución final en primera vuelta, para descartar el trauma ciudadano y costo excesivo que significaría una eventual y lejana posibilidad de que el torneo electoral se prolongue.

El electorado nacional, hablará de manera definitiva el próximo 16 de mayo, concurrirá masivamente a las urnas en pos del derecho que le asiste, para decir no a la improvisación, y así rechazar de plano las causas que han sumido a este país en la más grave crisis de su historia republicana. El voto es la defensa que el ciudadano tiene para poner freno a las desviaciones de sus gobernantes. Cuando el candidato del Partido de la Liberación Dominicana decidió escoger los planteamientos del Consejo Presidencial del Partido Reformista, hechos públicos en febrero pasado, selló en ese momento la trayectoria electoral presente. Leonel Fernández comprendió que las actuales circunstancias no permiten que un solo hombre ni un solo partido pueda resolverlos graves problemas en que los desaciertos actuales nos han sumido, su llamamiento a un gobierno de unidad no es simplemente un tema de campaña, constituye una convicción que el joven estadista plantea punto de partida en la corrección de los entuertos que padecemos.

El porvenir de la patria no puede ni debe estar sujeto a la improvisación, al autoritarismo ni al atropello, no siempre la razón está de parte del arrojo ni de la valentía expresada, los pueblos requieren de sus gobernantes otros atributos que aunque aparenten pasibles son más que convenientes en los momentos de crisis, por ello claman el sosiego, la prudencia, la capacidad de análisis y sobre todo la virtud de escuchar y administrar la palabra. En ocasiones nuestros gobernantes olvidan que sus gobernados son todos, la generalidad de sus conciudadanos no exclusivamente aquellos adulos y lisonjeros que regularmente le rodean.

El llamado a la unidad nacional hecho reiteradamente en sus pronunciamientos por el candidato Fernández ha prendido en la conciencia ciudadana, su discurso esperanzador ha penetrado en las mayorías hasta convertirse en un reclamo colectivo. Leonel captó ese reclamo y su mensaje injerto en el pensamiento patrio, se traducirá en el voto plebiscitario que el elector le otorgará como muestra de su convicción de que él habrá de rescatar la Nación y conducirla nueva vez por las vías del progreso y el desarrollo. Porque la gran mayoría de los electores entienden que votar por Leonel significa la mejoría de la calidad de vida, perdida como consecuencia de la inflación desbocada con su secuela de las alzas desmedidas en los precios de los artículos primarios.

Votar por Leonel significa el rescate de la clase media golpeada en su médula, disminuida en su poder adquisitivo y en las posibilidades de tener acceso a bienes y servicios. Votar por Leonel significa la estabilidad de la producción nacional, el respeto a las reglas claras, el equilibrio del sistema tributario y nacional, el respeto a las reglas claras, el equilibrio del sistema tributario y el respeto a la actividad productiva.

Votar por Leonel será procurar de nuevo la seguridad pública, combatir la delincuencia y llevar la tranquilidad a los hogares dominicanos. Votar por Leonel es votar por un cambio de nuestro destino, es contribuir a la realización de un gran proyecto de nación, de una Nación moderna donde impere el orden y el respeto a los demás, donde el presidente sea el primero entre iguales, donde éste primer ciudadano ponga en relieve la majestad del cargo que debe ser ejemplo para todo.

¡Compatriotas, recuerda que tu voto es «un pedazo de la patria»!