Tres preguntas en el Día
Mundial del Ambiente

Tres preguntas en el Día<BR>Mundial del Ambiente

MARTHA PÉREZ
Tal vez durante el mes se estarán celebrando actividades diversas en muchas naciones del mundo, en conmemoración del Día Mundial del Ambiente, establecido desde 1972 por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA. Cada año se escoge un tema y lema para orientar las actividades conmemorativas, como forma de atraer la atención de los Estados y gobiernos sobre temáticas puntuales de la problemática ambiental global. Y para llamar a la conciencia de los seres humanos sobre su actitud frente a la naturaleza.

«Cambio climático y deshielo, un tema candente» es el lema para este año 2007.

Todos los seres vivos en el planeta tierra padecen los efectos del cambio climático; los razonables, los que pueden discernir, tomar decisión, crear, inventar, investigar relacionarse con la ciencia y la tecnología, es decir los seres humanos, tenemos plena conciencia de lo que está ocurriendo y de los riesgos a que estamos expuestos con el incremento descontrolado de la actividad productiva humana e industrial, sobre todo aquella que origina las emisiones de gases de efecto invernadero. Una parte importante del planeta, que integran los ecosistemas y sus especies, se pone en riesgo, desaparece, y se modifican sus hábitat. Y otra parte de los seres humanos padece los efectos del cambio climático, oye hablar del tema, pero no tiene plena conciencia de lo que ocurre ni de los riesgos. Estos necesitan ser informados y orientados, porque toda acción que involucre al ser humano, la educación es columna vertebral. Es pilar de la vida.

Ante esta situación, debemos preguntarnos, ¿quién provoca el cambio climático? ¿Cómo estamos actuando? ¿Cómo debemos de actuar?. La República Dominicana como parte de la Isla Hispaniola, situada en la región del Gran Caribe, posee una singular biodiversidad de ecosistemas y especies marinas, pero es vulnerable a los fenómenos naturales, en esta época más frecuentes como consecuencia del cambio climático. Nuestro país es signatario, desde 1998, de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático; en el marco de este compromiso se ha avanzado en la elaboración de la Primera Comunicación Nacional, en las consultas de auto evaluación de necesidades de capacidades, cuyos resultados dieron lugar a la propuesta para la elaboración de la Segunda Comunicación Nacional. Esta Segunda Comunicación implica diversas actividades iniciadas en el 2006 y que deberán concluir en el 2008.

Un aspecto importante de dichas actividades debe constituirlo el seguimiento sistemático al Artículo 6 de la Convención, sobre la concienciación y educación al público, a las nuevas generaciones, respecto a las implicaciones y consecuencias del cambio climático global.

El tema del deshielo pudiera resultar de poco interés para naciones fuera de la región polar, sin embargo es un tema del interés mundial, incluidas las naciones en el Caribe, porque a causa del deshielo, que a su vez es una consecuencia del calentamiento global, los ecosistemas fríos y su biodiversidad están en peligro. El hielo desempeña un papel importante en la conservación del medio ambiente mundial, refleja una parte del calor solar al espacio que ayuda a enfriar el planeta, y contiene una gran parte de las reservas de agua potable. Además, los problemas ambientales globales no tiene fronteras.

Las voces de alarma a nivel mundial tienen eco en la República Dominicana. Los dominicanos y demás habitantes de la isla hemos vivido experiencias que nos enseñan.

Las estadísticas sobre la frecuencia de eventos atmosféricos ocurridos en el país, varios convertidos en desastres, evidencian la necesidad imperiosa de continuar con la implementación de las políticas sobre prevención de desastres, sobre ahorro de energía y/o energías alternativas, a fin de estar preparados con respuestas oportunas y eficientes ante los nuevos retos.

Y sobre todo, que dichas políticas vayan a la par con acciones puntuales para informar, educar y elevar el nivel de conciencia de la sociedad, en especial de las comunidades más vulnerables a estos fenómenos, en aras de involucrarlas y empoderarlas del conocimiento de su propias problemáticas y sus posibles soluciones. Sólo de esta forma podremos tener respuestas a las tres preguntas que debemos hacernos, cada uno, en este Día Mundial del Medio Ambiente; incorporarnos en la escala global, desde nuestras localidades, exigiendo a los Estados comprometidos el cumplimiento adecuado de los acuerdos de reducción de las emisiones de gases de invernadero, y desde nuestras comunidades dando respuestas adecuadas a nuestras necesidades a favor de la vida en la tierra.