Tras la pérdida de un ser amado, ¿cómo enfrentar el duelo de manera adecuada?

Tras la pérdida de un ser amado, ¿cómo enfrentar el duelo de manera adecuada?

La pérdida de un ser amado, un familiar, pareja e incluso un amigo al que se quiera mucho, podría afectarnos tanto de manera psíquica como emocionalmente. Es una situación que en la mayoría de los casos no se sabe cómo enfrentar, cómo manejarla y continuar nuestro ritmo normal de vida.

Este momento tan difícil para los dolientes, tras el que se experimenta una especie de vacío existencial, se puede manifestar de diferentes maneras, desde tristezas profundas, depresiones, aislamiento, y en algunos casos hasta rebeldía hacia los demás, pero últimamente existen programas de apoyo con expertos de la conducta, quienes brindan herramientas de acompañamiento, a fin de que este proceso sea menos traumático.

Con ese propósito entrevistamos a la licenciada Loraine Isa, quien junto a los propietarios de la Funeraria Blandino está inmersa en un programa de charlas y conferencias sobre el proceso de duelo dirigido a los clientes de la institución.

La experta de la conducta dictó recientemente la charla “Rituales para despedir a un ser querido”, tema sobre el cual conversamos en esta entrevista para ¡Vivir!

Loraine Isa considera que la expresión de tristeza, de sufrimiento es algo sano, que es bueno que se enfrente de manera consciente la realidad de que ha habido una pérdida, ya que esto sirve de “drenaje” del cúmulo de esos sentimientos, y por ende ayuda a superarlos de forma mucho más rápido.

La psicóloga citó a Earl Grollman, autor del libro “Living When A Loved One Has Died” en el que dice: “el duelo es un proceso físico, espiritual y emocional; es el precio que pagamos por amar, y la única forma de superarlo es vivirlo, sufrirlo, llorarlo”.

La mejor manera de superar el duelo. A juicio de la psicóloga Loraine Isa, una buena forma de superar el duelo es hacer cuantos rituales se deseen, desde los rituales formales, los obligatorios, hasta todos los que se quieran en honor a ese ser querido.

Rituales formales. Según indica Isa, el funeral es de suma importancia, ya que es con este, mediante la exposición del cuerpo, que los dolientes enfrenten la realidad de la pérdida de su ser amado.

Además, afirma que el acompañamiento, el apoyo de familiares, amigos y demás allegados (que es lo que se denomina red de apoyo social) que se da en las misas de novenario, mensual y anual es algo muy importante, ya que contribuye positivamente con la superación del proceso de crisis de un duelo.

“Si una persona no cuenta con el apoyo de parte de familiares, de la sociedad, definitivamente le resultará mucho más difícil la superación, el acompañamiento es fundamental”.

Rituales informales. Respecto de estos precisa que pueden ser todos los que hagan falta de acuerdo a los deseos del doliente, e irán desde la redacción de cartas manifestando a ese ser amado las cosas que le hubiese querido decir en vida y no pudo, hasta un agradecimiento que no pudo expresar, o de algún resentimiento no solucionado. Otros rituales pueden ser lanzar una rosa al mar o escribir con un marcador del color preferido de la persona su nombre en un globo de helio y lanzarlo al aire como un símbolo de que esa persona está cerca de Dios.

¿Cuánto tiempo debe durar un duelo? Loraine Isa explica que no hay un tiempo determinado, ya que no todas las personas van a enfrentar este proceso de la misma manera, pero en sentido general no debería durar más de dos años.

“Cuando hay una pérdida brusca de una persona joven, por un accidente, lo cual no se imaginaba se produce una especie de shock, y generalmente el duelo tiende a durar más tiempo, pero en otros casos podría durar horas o incluso uno o dos años”.

Consecuencias de no hacer el duelo. La experta en conducta señala que no manifestar los sentimientos y tristeza de un duelo podría hacer catarsis con enfermedades a la que la persona sea más propensa, tales como depresión, diabetes, cánceres… La especialista concluye que lo más sano en un proceso de duelo es “vivirlo, llorarlo, cuestionarlo, para poder superarlo”.