Transcripción de diálogo entre capitán del crucero y guardacostas

Transcripción de diálogo entre capitán del crucero y guardacostas

Esta es una traducción de la conversación entre el capitán Francesco Schettino, comandante del buque encallado Costa Concordia y el capitán de guardacostas italiano Gregorio De Falco en Livorno. De Falco le ordena reiteradamente a Schettino que regrese al barco para supervisar la evacuación, pero éste responde que está demasiado oscuro y que la nave está escorando.

El audio apareció en la página de internet del diario Corriere della Sera y la Guardia Costera italiana confirmó su autenticidad a The Associated Press.

—De Falco: «Habla De Falco desde Livorno. ¿Hablo con el comandante?» —Schettino: «Sí, buenas noches, capitán De Falco» —De Falco: «Por favor, dígame su nombre». —Schettino: «Soy el capitán Schettino, capitán». —De Falco: «¿Schettino? Escuche, Schettino.

Hay gente atrapada a bordo. Vaya usted con su bote bajo la proa del lado de estribor. Hay una escalera de mano para el piloto. Use esa escalera para subir a bordo. Suba a bordo y dígame cuánta gente hay. ¿Está claro? Estoy grabando esta conversación, capitán Schettino.

 —Schettino: «Capitán, déjeme decirle algo…» —De Falco: «íHable fuerte! Ponga la mano frente al micrófono y hable más fuerte, ¿está claro?» —Schettino: «En este momento, el barco está escorando…»

—De Falco: «Entiendo, escuche, hay gente bajando por la escalera del piloto de proa. Suba esa escalera, suba a bordo del barco y dígame cuánta gente hay a bordo. Adicionalmente, qué necesitan. ¿Está claro? Debe decirme si hay niños, mujeres o personas que necesitan ayuda. Adicionalmente, dígame el número exacto de cada una de esas categorías. ¿Está claro? Escuche, Schettino, usted se salvó del mar, pero voy a… Voy a asegurarme de que usted la va a pasar mal… Voy a hacerle pagar por eso. íVaya a bordo (obscenidad)!»

 —Schettino: «Capitán, por favor…»

—De Falco: «No, por favor. Suba a bordo. Me dicen que a bordo todavía hay…»

—Schettino: «Estoy aquí con los botes salvavidas. Estoy aquí, no voy a ninguna parte, estoy aquí…» —De Falco: «¿Qué está haciendo, capitán?» —Schettino: «Estoy coordinando el rescate…»

 —De Falco: «¿Qué está coordinando ahi? íVaya a bordo! Coordine el rescate desde a bordo del buque. ¿Se niega usted?»

 —Schettino: «No, no me niego». —De Falco: «¿Se niega a subir a bordo, capitán? ¿Puede decirme por qué no va?»

—Schettino: «No voy a bordo porque el otro bote está detenido». —De Falco: «Vaya a bordo. Se lo ordeno. No busque más pretextos. Usted ha ordenado ’abandonar la nave’. Ahora yo estoy a cargo. íVaya a bordo! ¿Está claro? ¿Me escucha? Vaya y llámeme cuando esté a bordo. Mi tripulación de rescate aéreo está allá». —Schettino: «¿Dónde están sus rescatistas?»

—De Falco: «Mi rescate aéreo está en la proa. Vaya. Hay cadáveres, Schettino». —Schettino: «¿Cuántos cadáveres hay?» —De Falco: «No lo sé. Me dijeron de uno. Usted es quien debe decirme cuántos hay íCristo!». —Schettino: «Pero comprende usted que está oscuro y no vemos nada…»

—De Falco: «»¿Y qué hay con eso? ¿Quiere irse a casa, Schettino? ¿Está oscuro y quiere irse a casa? Suba a la proa de ese barco con la escalera de mano del piloto y diga qué se puede hacer, cuanta gente hay y qué necesitan. íAhora!».

—Schettino: «…Estoy con mi segundo de a bordo».

—De Falco: «Suban los dos… Usted y su segundo vayan a bordo ahora ¿Está claro?» —Schettino: «Capitán, quiero ir a bordo, pero es que el otro bote aquí… hay otros socorristas. Se ha detenido y está esperando…»

 —De Falco: «Hace una hora que me está diciendo lo mismo. Ahora, vaya a bordo. íVaya a bordo y dígame inmediatamente cuánta gente hay!».