Tontos somos, pero no tanto

<p>Tontos somos, pero no tanto</p>

HAMLET HERMANN
De nuevo tuvimos entre nosotros a Peter Hakim quien vino a traer desde Estados Unidos un poco de su sapiencia. Títulos de prestigiosas universidades le sobran y sus publicaciones siempre encuentran espacio en los más connotados medios del “establishment” estadounidense. Nosotros, curiosos por naturaleza y con deseos de conocer cómo piensan de aquel lado del charco, asistimos a su charla.

Fue así como estuvimos en FUNGLODE, la organización del presidente Leonel Fernández, para tratar de aprender algo nuevo sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Hakim, hablando en español, discurrió durante varios minutos sobre el tema anunciado. Para sorpresa, el análisis fue derivando hacia un ataque despiadado contra el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. La audacia del disertante sorprendió. Y siguió el invitado alejándose del tema original hasta convertir aquello en una tribuna de oposición al Presidente de una nación amiga del gobierno y del pueblo dominicanos.

Más de un asistente a la actividad académica quedó asombrado por la mutación del renombrado académico. De analista pasó a comportarse como propagandista de las posiciones políticas radicales sustentadas por el gobierno del presidente estadounidense George W. Bush. Sentí como que había caído en una trampa. Escarbé en la memoria reciente y recordé que el año pasado estuvo en ese mismo escenario otro académico estadounidense con un discurso parecido. A pesar de la similitud de posiciones políticas, aquel había tenido la generosidad de informar que estaba contratado por el gobierno del señor Bush para contrarrestar la marea de opinión contraria a las ejecutorias de la Casa Blanca que predominaba en América Latina. Por lo menos aquel fue sincero. Nuestros oídos se adaptaron entonces a su franqueza y supimos a qué atenernos. Ahora no.

Creo que el panelista estadounidense de ahora se excedió cuando dijo que el presidente Hugo Chávez constituía una amenaza contra la democracia porque existía la posibilidad, repitió la posibilidad, de establecer un régimen autoritario en Venezuela. Pensé que su limitada capacidad de expresión en el idioma español lo había llevado a conjugar mal algún tiempo verbal. Pero tanto insistió en vaticinar hechos futuros que tuvimos que asumir textualmente su mensaje. El académico se desdobló y, para disgusto de muchos, apareció el propagandista. Condenaba sin remilgos al reo Hugo Chávez antes de que cometiera el delito.

Y el asombro generó inquietud. Si este señor considera a Chávez como una amenaza porque podría o pudiera en el futuro forjar un gobierno autoritario que atentaría contra las libertades de los venezolanos, ¿cómo calificaría entonces a George W. Bush quien ha reducido las libertades públicas de los estadounidenses hasta niveles tan bajos como nunca antes pudieron ser imaginadas? Para sólo citar un ejemplo: ¿no será autoritario encarcelar personas sin motivos ni pruebas, por tiempo indefinido en cárceles secretas y sin derecho a que un abogado los represente en un juicio público, oral y contradictorio por un tribunal civil? ¿Cómo podría calificar el panelista Hakim al presidente Bush quien invadió Afganistán e Irak cuatro años atrás contra la opinión de la ONU y sin otro motivo aparente que no fuera controlar el petróleo que Estados Unidos desperdicia de manera permanente?

Critica el señor Hakim a Chávez porque vende el petróleo venezolano a precios muy bajos a algunos países latinoamericanos y a sectores sociales muy pobres dentro de Estados Unidos. Dice el académico que eso es hacer política. Nosotros, por el contrario, le llamamos solidaridad. Y si lo que la Casa Blanca busca es mejorar su imagen en América Latina se me ocurre una pregunta tonta ¿por qué el presidente Bush no intenta siquiera que los productos de Estados Unidos se vendan a precios más baratos para beneficio de los pueblos latinoamericanos en vez de buscar acuerdos comerciales que sólo benefician a los empresarios de su país? ¿O es que esa actitud solidaria de Hugo Chávez de ayudar a los más pobres es un ejemplo maligno que la lucha contra el terrorismo no puede permitir?

Entiendo que Peter Hakim nos subestimó de forma exagerada y, además, no fue sincero. Debió habernos aclarado previamente que su presentación no sería tanto un análisis de contenido científico social sino un acto propagandístico de la política de la Casa Blanca, a la cual tiene derecho. Lo lamento por los organizadores del evento quienes, quizás, no esperaban esto. Pero me parece que la propaganda política, no debe ser disfrazada de análisis. Porque en casos de esa naturaleza se embarran ambos, el invitado y el invitante.