Tinieblas del pasado

Tinieblas del pasado

Ucrania es un país que tiene fronteras con Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Moldavia y, desde luego, con Rusia y Bielorusia. Se dice que quienes nacen en la “Ucrania polaca” hablan todos los idiomas. Polonia, como es bien sabido, fue repartida varias veces entres Prusia, Rusia y Austria. También Napoleón “estableció” el ducado de Varsovia. La posición geográfica de estos países les ha expuesto a la presión política de los grandes imperios europeos. Las huellas de esa historia terrible están impresas en las almas de sus habitantes. Por supuesto, esto incluye su poesía, literatura, música. El cuerpo de Federico Chopin, el compositor polaco, está enterrado en París; antes de morir dispuso que su corazón fuera enviado a Polonia.

Existe una famosa novela acerca de las atrocidades cometidas en el Congo belga por el rey Leopold II de Bélgica. Esa narración se titula: “El corazón de las tinieblas”; el autor es un polaco llamado Josef Konrad Korzeniowski. Aunque nació en un pueblo que pertenecía entonces a la antigua Rusia imperial, él siempre sintió ser un polaco. Sin embargo, su novela, “Hearth of Darkness”, pertenece a la literatura inglesa tanto como su autor. Joseph Conrad hablaba el ruso, el alemán y el polaco; pero escribió en inglés. El imperio Austro-húngaro, Rusia y Alemania, gravitaron sobre estas regiones durante siglos.

Lo que ocurre ahora en Ucrania es el resultado de lo vivido por ese pueblo en el pasado. En la edición de ayer del diario “El País”, aparece una carta de un lector llamado Juan Antonio Pérez Gea, de Granada. En esa carta afirma: “Ucrania es un país donde se concentran y acentúan todos los fantasmas de la vieja Europa. Un país que ha sufrido una represión brutal durante gran parte del siglo XX, un país con una economía destrozada y unas gentes que viven en la miseria”.

Dice que la corrupción en Ucrania es enorme. “Con dinero puedes conseguir desde una carrera universitaria hasta un puesto de juez o incluso que la sentencia de ese juez te sea favorable”. Está convencido de que la culpa “la tienen los políticos ucranios… los ciudadanos que votan… a los mismos que los arrastran a una cloaca cada vez más profunda y maloliente”.