Tareas pendientes: OCTAVIO PAZ. Poema y poesía

Tareas pendientes: OCTAVIO PAZ. Poema y poesía

Piedra de sol (1957)

un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza, retrocede, da un rodeo

y llega siempre:

un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura,

agua que con los párpados cerrados

mana toda la noche profecías,

unánime presencia en oleaje,

ola tras ola hasta cubrirlo todo,

verde soberanía sin ocaso

como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras

de los días futuros y el aciago

fulgor de la desdicha como un ave

petrificando el bosque con su canto

y las felicidades inminentes

entre las ramas que se desvanecen,

horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano… (fragmento)

 

Decía Octavio en El Arco y la Lira, que la poesía es «conocimiento, salvación, poder, abandono.» Más aún, decía con pasión, es una operación capaz de cambiar el mundo, una actividad revolucionaria por naturaleza; porque es un ejercicio espiritual, más aún, «un método de liberación interior», porque sencillamente, la poesía desvela este mundo y es capaz de crear otro:

Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. (El Arco)

Y ahí comienza el poeta-escritor-filósofo a sorprendernos haciendo una diferencia entre poesía y poema que solo él podía construir. Se pregunta ¿No confundimos arbitrariamente poesía y poema? Y se responde, haciendo gala de su espléndida cultura, haciendo referencia a los griegos. Afirmaba que Aristóteles que no había nada en común, excepto la métrica, entre Homero y Empédocles; y por esto con justicia se llama «poeta al primero y fisiólogo al segundo», porque, afirmaba Paz, no toda obra construida bajo las leyes del metro contiene poesía. Así como, aseguraba, hay poesías que no son poemas:

«cuando la poesía se da como una condensación de azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético. Cuando…el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética, estamos en presencia de algo radicalmente distinto: una oba. Un poema es una obra. La poesía se polariza, se congrega y aísla en un producto humano: cuadro, canción, tragedia. Lo poético es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poesía erguida. Solo en el poema la poesía se aísla y revela plenamente. Es lícito preguntar al poema por el ser de la poesía si deja de concebirse a éste como una forma capaz de llenarse con cualquier contenido. El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o emite poesía. Forma y substancia son lo mismo.»

¡Qué interesante! ¿Alguno sabía esa diferencia entre poema y poesía? ¿Alguien más lo había pensado? La poesía, decía, no es la suma de todos los poemas. Por sí misma, seguía escribiendo, cada creación poética es una unidad autosuficiente. La parte es el todo, porque cada poema es único e irrepetible.

Octavio Paz fue, sin lugar a dudas, un gran poeta. Fue capaz de escribir poemas, plenos de poesía, para utilizar su categoría. Según algunos especialistas, el poema Piedra de Sol, que engalana este Encuentro, es considerado como el mejor poema de la lírica mexicana contemporánea, es uno de sus más emblemáticos porque retrata la historia de su pueblo, su propia historia. Como afirma Saúl Yurkievich, de la Universidad de París-Sorbona, en su ensayo «Órbita poética de Octavio Paz», el poeta mexicano entra en la historia de forma sucesiva, «la de aquí y del ahora, en lo transitorio que continuamente se transforma, en la novedad sin fin, en el divorcio de los tiempos»:

 

una presencia como un canto súbito,

como el viento cantando en el incendio,

una mirada que sostiene en vilo

al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrado por un ágata,

piernas de luz, vientre de luz, bahías,

roca solar, cuerpo color de nube,

color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo,

el mundo ya es visible por tu cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,

fluyo entre las presencias resonantes,

voy por las transparencias como un

ciego,

un reflejo me borra, nazco en otro,

oh bosque de pilares encantados,

bajo los arcos de la luz penetro

los corredores de un otoño diáfano

(Piedra de Sol, fragmento)

Los que han estudiado el largo, larguísimo poema Piedra del Sol, afirman que cuenta con 584 endecasílabos; un número que es igual a la revolución sinódica del planeta Venus, que es de 584 días. Más aún, afirman algunos que este número es más que simbólico, pues los antiguos mexicanos llevaban la cuenta del ciclo venusiano, a partir del 4 Olín, el día Ehécalt, 584 días después se producía la conjunción de Venus y el Sol, fin de un ciclo y comienzo de otro. Luis Alberto López Soto, en su tesis para obtener el grado de maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Sonora, en diciembre de 2007 decía que Paz se subsumió en el enfoque dualista, donde «el tiempo individual y colectivo, lo concreto y lo abstracto, se funden; el calendario azteca, en tanto que modelo primario simboliza y alude a un concepto arquetípico del tiempo y la historia en el que lo lineal y cronológico se ha subvertido. La regularidad y la repetición, ideas asociadas inherentemente a un calendario, actúan en el poema como una especie de figuración rítmica secundada y semantizada a lo largo de las estancias.» Lo cierto es que el poema, no solo es bello por la preciosidad de sus palabras, sino que refleja sus preocupaciones y anhelos de forma verdaderamente poética, convirtiendo esa poesía de su alma en un verdadero poema.

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:

se despeñó el instante en otro y otro,

dormí sueños de piedra que no sueña

y al cabo de los años como piedras

oí cantar mi sangre encarcelada,

con un rumor de luz el mar cantaba,

una a una cedían las murallas,

todas las puertas se desmoronaban

y el sol entraba a saco por mi frente,

despegaba mis párpados cerrados,

desprendía mi ser de su envoltura,

me arrancaba de mí, me separaba

de mi bruto dormir siglos de piedra

y su magia de espejos revivía

un sauce de cristal, un chopo de agua,

 

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza, retrocede, da un rodeo

y llega siempre.

¡Qué pena que el espacio se agotó! ¡Tenía tantas cosas más que escribir! Pero el espacio, en este caso es implacable.