Tantos ladrones

Tantos ladrones

ROSARIO ESPINAL
Si nos guiamos por las opiniones de la población, las instituciones públicas de la República Dominicana están repletas de ladrones. En los últimos doce años, en encuesta tras encuesta, la gran mayoría de los dominicanos ha expresado que la corrupción es un problema grave o muy grave en el gobierno y la política.

Así opinó en promedio el 91% de la población para el período 1994-2006, según los datos de las encuestas DEMOS 1994, 1997, 2001 y 2004, y la encuesta de Opinión Pública de América Latina-RD 2006.

Todas estas encuestas se sustentan en muestras aleatorias grandes e hicieron la misma pregunta: «Según su opinión, ¿la corrupción en los gobiernos y la política dominicana es un problema muy grave, grave, poco grave, o no existe?

Por otro lado, la Encuesta Nacional de Costo de la Corrupción 2007 muestra que la mayoría de la población encuestada (58%) piensa que en el país hay más corrupción que el año anterior. Es decir, la gente piensa que hay más ladrones que antes, o roban más que antes.

Esta misma encuesta registró que 47% de la población considera que habrá más corrupción el próximo año. Es decir, piensa que en las instituciones habrá más ladrones que ahora, o los que existen robarán más.

Además, 37% considera que no es posible hacer nada para solucionar el problema de la corrupción, aunque 14% dijo que es muy posible hacer algo.

Un segmento amplio de la población (44%) considera que hay más corrupción en los niveles altos del gobierno, mientras 25% considera que está en todos los niveles.

Esto sugiere que la percepción generalizada de que hay corrupción se relaciona con la idea de que hay corrupción en las altas esferas gubernamentales. Aunque 39% considera que todo el mundo ha macuteado alguna vez.

La Encuesta Nacional del Costo de la Corrupción también buscó medir las prácticas de macuteo en que se involucra la ciudadanía.

Los datos revelan que 44% de los hogares dominicanos fueron afectados por la corrupción mediante pago de soborno. La proporción de hogares afectados es mayor en hogares de nivel socio-económico alto, pero los pobres destinaron una proporción mayor de sus ingresos al pago de sobornos.

La mayoría identificó a la Policía como la institución donde se puede presentar denuncias de actos de corrupción, pero el 95% de las personas que pagaron sobornos dijo que no lo denunció, y de esos, 51% dijo que no lo hizo porque es una pérdida de tiempo.

En días recientes, Transparencia Internacional publicó el Barómetro de Corrupción 2007. Es un estudio basado en encuestas realizadas en 60 países de distintas regiones del mundo. La República Dominicana está incluida entre los países latinoamericanos seleccionados.

Según este barómetro, 28% de los encuestados dominicanos pagó un soborno en alguna institución pública. Es lo que actualmente se llama «pequeña corrupción», que supone transacciones de bajos montos, destinadas fundamentalmente a agilizar servicios que el Estado debería proporcionar de manera gratuita y eficiente.

Esta encuesta también hace una pregunta de percepción sobre el impacto de la corrupción en diferentes sectores e instituciones públicas y privadas. Las respuestas se registran en una escala de 5 puntos, donde mayor puntaje significa mayor percepción de corrupción en cada institución.

Los resultados de esta pregunta han generado comentarios en la República Dominicana porque las dos instituciones percibidas como más corruptas son la Policía con un promedio de 4.3, y los partidos con un promedio de 4.2.

Esto significa que en el imaginario político dominicano, en la Policía y los partidos hay más ladrones que en otras instituciones dominicanas.

Más aún, en la comparación con los otros 59 países del barómetro, los únicos que registran una percepción de corrupción en los partidos mayor son Nigeria, Bolivia, Ecuador y Panamá. Y los que registran una percepción de corrupción mayor en la Policía son Camerún, Ghana, Nigeria y la India.

Con todos estos datos de distintas encuestas y preguntas, podemos concluir que en la República Dominicana hay muchos ladrones, o la gente alucina con el tema.

En uno u otro caso, bien podrían las autoridades ponerle más atención a controlar el negocio de la corrupción, del que muchos se benefician, pero muchos más se empobrecen.