¿Suicidio político? Jamás

¿Suicidio político? Jamás

MARIEN A. CAPITAN
Sus sonrisas lo dijeron todo. Abrazándose fraternalmente, y dándose los tradicionales golpecitos en la espalda que demanda la caballerosidad, ellos nos gritaron a voces algo que sabíamos de antemano: los políticos siempre serán políticos y pensarán primero en ellos que en nosotros.

Poniéndose de acuerdo, haciendo gala de una extraña pero oportuna coincidencia de pareceres, el presidente Leonel Fernández y el ex presidente Hipólito Mejía se reunieron el martes pasado y trataron dos de los temas más en boga el día de hoy: el «cariñoso» Tratado de Libre Comercio (TLC) y la consecuente reforma fiscal que, suponemos, podría traernos más de un dolor de cabeza (como siempre sucede, cuando de impuestos se trata).

Amén del trasfondo que pudiera tener esta reunión, hay que subrayar que es bastante cuestionable el que se haya dado justo después que Hipólito advirtiera que se había acabado su paciencia y que si tratan de enlodarlo con lo de Quirino Ernesto Paulino Castillo va a dar todas las informaciones que tiene –algo que debería hacer, por cierto–.

Por otro lado, nos duele en el alma ver cómo dos de los responsables de nuestras miserias económicas se reúnen para seguir tirando de los hilos de nuestras vidas. Ellos, llamados a la prudencia, se ríen de nosotros en nuestra propia cara.

Después de mil acusaciones, después de mil advertencias y supuestas intenciones de someter a la justicia a quienes se han llevado lo poco que teníamos, tenemos que ver cómo los políticos olvidan todo eso y se sientan a hablar con toda naturalidad.

Ya una vez escuché que alguien decía que las clases no se suicidan. En el caso de los políticos hemos comprobado que es así: desde la oposición se acaban y se matan pero después se dan la mano, pactan, compran y venden montañas de impunidad.

Aquí no se castiga nada, no se hace justicia ni se regala el olvido a quien hay que entregárselo en bandeja de plata. Ellos, en las esferas, trazan las pautas de lo que será nuestro destino; nosotros, abajo, sólo podremos rezar para que no nos castiguen demasiado.

equipaje21@yahoo.com