Sharon, Peres e Isa Conde

Sharon, Peres e Isa Conde

FAUSTINO COLLADO
Tres renuncias, en diferentes contextos pero con similitudes, impactan el mundo partidario y de la política postmoderna. Ariel Sharón, actual Primer Ministro de Israel, figura histórica de la política conservadora y líder por más de 10 años del Partido Likud, acaba de renunciar a ese partido, anunciando que formará una nueva organización política.

Simon Peres, símbolo y líder del Partido Laborista de Israel, ha declarado que renuncia a esa formación política, a la que ha dedicado toda una vida.

Narciso Isa Conde (República Dominicana) sorprende al que le conoce, de cerca como de lejos, con su decisión de renunciar a la Fuerza de la Revolución, anterior Partido Comunista Dominicano, organización de la que es constructor y mentor.

Las semejanzas de estas renuncias invitan a una reflexión de los/las siguen los cambios en esta importante actividad humana como es la política. Coinciden los renunciantes, sin entrar en juicios éticos, en su principalía y larga trayectoria de más de cuatro décadas en sus respectivas organizaciones.

Estos tres políticos profesionales no renuncian para apartarse de la política o sumergirse en un retiro definitivo, sino, que confirman a Aristóteles para seguir siendo, cada uno, un zoom politikón.

Las tres renuncias corren tras la emoción de un cuestionamiento a liderazgos internos bien ganados, pero sometidos a crecientes críticas, donde están involucrados temas como los de la identidad nacional, la paz, los métodos de hacer política, las alianzas, y sobre todo, la ansiedad sobre el futuro.

Fenómenos como estos no son frecuentes en la historia, ocurren de tiempo en tiempo, de generación en generación, y anuncian, en ocasiones, el advenimiento de nuevos ciclos en la lucha por el poder, ofreciendo la oportunidad para la innovación política.

En el caso dominicano, el antecendete más significativo fue la renuncia de Juan Bosch, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en 1973, renuncia que indudablemente inició una nueva etapa en la política dominicana, para hacerla más conceptual, más orgánica y menos bipartidista.

La salida de Narciso Isa Conde no es tan relevante como la de Juan Bosch, por haber sido éste último un Presidente de la República.

Sin embargo, Isa Conde es hoy un legítimo referente para la izquierda revolucionaria dominicana y latinoamericana, tan emblemático como lo fue Juan Bosch para la centroizquierda de los años sesenta y setenta del siglo pasado.

Es muy probable que estos tres saltos, de Isa Conde, Sharón y Peres, como los famosos tres saltos hacia delante de la Revolución china, agreguen nuevos valores a la política de sus respectivos países.

En Israel, disminuyendo la rigidez con que se ha manejado hasta ahora el problema palestino, así como debilitando el bipartidismo, negativo para la democracia en cualquier país, como lo es, también el monopartidismo.

En República Dominicana la renuncia de Narciso Isa Conde podría ser positiva, si su figura, que genera la mayor credibilidad en cualquiera que mire hacia lo que queda de la Izquierda tradicional, empieza a tener un nuevo papel, para contribuir a relacionar y vincular a los que están cansados de los grupos tradicionales, de izquierda y de derecha, generando nuevas prácticas y una nueva filosofía política democrática.