Septiembre: mes de los huracanes

Septiembre: mes de los huracanes

El llamado ciclón de San Zenón , que según los testimonios que nos han llegado mencionan cifras de dos a ocho mil muertos y de quince a veinte mil heridos, principalmente en la ciudad de Santo Domingo, entró con toda su furia a la ciudad capital el día 3 de septiembre de 1930, destrozando tras su paso los barrios de Villa Duarte, Villa Francisca y Ciudad Nueva, tal como puede apreciarse en estas fotos.  En esa época Santo Domingo tenía menos de 70,000 habitantes.

Los habitantes de mayor edad que presenciaron el ciclón de San Zenón se acordaron del llamado ciclón de Lilís de 1894, que también azotó a la ciudad de Santo Domingo, aunque con menos intensidad, el 22 de septiembre de ese año.  El otro gran ciclón que azotó a nuestra ciudad fue el bautizado con el nombre de David – a partir de 1950 se le dan nombres de personas – que entró a Santo Domingo un 31 de agosto de 1979, es decir, un día antes de iniciarse el mes de septiembre. 

Si vemos la tabulación que acompaña este artículo, nos daremos cuenta que de todas las tormentas y huracanes que han azotado a nuestra isla, 1851-2006, el 43% de estos fenómenos atmosféricos han ocurrido en el noveno mes del año: septiembre.  Luego en frecuencia le sigue el mes de agosto con un 27% y luego con un 16% el mes de octubre.  Entre los meses de agosto y septiembre ocurren el 70% de todos los eventos atmosféricos registrados desde el año de 1851 al 2006, mientras que si agregamos a octubre se pueden justificar el 86% de las tormentas y huracanes que han tocado nuestras costas. 

Es decir, que aunque la temporada ciclónica se inicia el 1ro. de junio y concluye el 30 de noviembre, los meses de junio, julio y noviembre no son portadores de ciclones o grandes tormentas, aunque esto puede que cambie con el calentamiento global como mencionamos más adelante.

De acuerdo a la oficina federal y al Centro de Huracanes que controla la recopilación y diseminación de las informaciones meteorológicas de los Estados Unidos – North Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) – el Ciclón David fue de mayor intensidad que el de San Zenón, siendo el primero un Categoría 5 y el segundo Categoría 4, con la diferencia de que el ojo del San Zenón cruzó por la ciudad de Santo Domingo, mientras que el ojo del Huracán David entró entre San Cristóbal y Baní.  Además, las construcciones de cuando ocurrió el San Zenón eran en gran parte de madera con techos de zinc y no se contaba con el sistema de alerta temprana con que contamos hoy.

Para aquellos interesados en una crónica sobre el ciclón de San Zenón, le recomendamos la lectura de un artículo en Internet en la página con la siguiente dirección: www.acqweather.com/HURACAN%20DE%20SAN%20ZENON.pdf, escrito por el distinguido meteorólogo dominicano Antonio Cocco Quezada. 

Como este ciclón ocurrió en los primeros meses de iniciada la llamada Era de Trujillo, acólitos de Trujillo como Ramón Marrero Aristy, en su obra histórica La República Dominicana, Tomo II,  y el Ing. Juan Ulises García Bonnelly, Las Obras Públicas en la Era de Trujillo, relataron este episodio en forma grandilocuente alabando la forma en cómo el dictador acometió la titánica labor de reconstruir la destruida ciudad de Santo Domingo, que según el segundo quedó destruida en un 70%. 

Trujillo, sin embargo, se cobró con creces sus ejecutorias de reconstrucción haciendo cambiar el nombre de las cuatro veces centenaria Santo Domingo por el de Ciudad Trujillo en el 1936, aun cuando fingió con su particular sentido histriónico un total “desinterés” por tal cambio.

Del estudio de la tabulación incorporada podemos notar que a partir de la década de 1950 se han incrementado los huracanes de categoría 3 o mayores que ocurren y tocan de alguna forma a nuestras costas.  Podemos igualmente observar que los de categoría 5, comenzando con el Buelah de hace 40 años (1967), han sido más frecuentes. 

Noten como la temporada ciclónica del año 2005, de hace apenas dos años, fue por mucha la de mayor actividad con 13 tormentas tropicales y 15 huracanes, para un gran total de 28 eventos atmosféricos de consideración, incluyendo el Huracán Katrina de categoría 5, con vientos de 240 kilómetros por hora, que arrasó a la ciudad costera estadounidense de Nueva Orleáns y la cual todavía no ha podido recuperarse.  Además, otros tres huracanes categoría 5 se formaron durante este año: Emily, Rita y Wilma.  En el mes de diciembre del 2005 ocurrieron dos eventos atmosféricos muy anormales: un huracán (Épsilon) y una Tormenta Tropical (Zeta), prolongándose esta última hasta el día 7 del mes de enero 2006.

¿Qué factor o factores han tenido influencia con el incremento de más y mayores tormentas tropicales y huracanes en región del Atlántico Norte?  ¿Tiene alguna influencia sobre esta tendencia el calentamiento global?  Recientes estudios conducidos por expertos internacionales de climatología han concluido que existe una correlación positiva entre las mayores temperaturas del océano y la mayor frecuencia e intensidad de los huracanes. 

El calentamiento global no sólo afecta a los terrenos costeros bajos con la probabilidad de ser sumergidos permanentemente en el próximo futuro, sino que también aumenta los peligros de lluvias y vientos más intensos y más frecuentes, así como temperaturas extremas de calor y frío.  Todo esto se traducirá, por supuesto, en aumentos de los costos de las construcciones, de los sistemas de prevención y mitigación de los desastres naturales, amén de los costos de los seguros de los bienes y las propiedades.  ¿Estamos preparados para lidiar con estas contingencias?  Simplemente no lo estamos, aun en los Estados Unidos no lo están, como lo atestigua la ciudad de Nueva Orleáns.