Se tensan nexos Irán y EU

Se tensan nexos Irán y EU

Washington, (EFE).- El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dio ayer una nueva vuelta de tuerca a la tensa relación entre Teherán y Washington con un discurso pro nuclear que complica aún más la posible solución diplomática del conflicto.

“Creo que la disputa acabará en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que Occidente impondrá sanciones que resultarán desastrosas para Irán”, dijo a EFE David Albright, ex inspector de armas de la ONU y director del Instituto para la Seguridad Internacional y la Ciencia, con sede en Washington.

Ahmadineyad aseguró, ante miles de iraníes congregados este sábado en Teherán, que de no poder seguir adelante con su programa nuclear “pacífico” el país puede retirarse del Tratado de No-Proliferación.

Pero Teherán está cada vez más aislado y, según los expertos consultados por EFE, lleva las de perder en esta guerra de nervios. Alex Turkeltaub, director del Departamento de Energía del Frontier Strategy Group, centro de estudios de Washington, considera que la idea de que las sanciones perjudicarían más a Occidente que a Teherán es “un mito”.

Turkeltaub señala que los países occidentales tendrían que asumir la factura de unos precios más caros del petróleo, pero insiste en que para Irán podría suponer “el colapso del sistema islámico”.

“Es verdad que Irán tiene las segundas mayores reservas de petróleo y gas del mundo y que es el cuarto mayor productor, pero es igualmente cierto que Irán es un importador neto de productos refinados del petróleo, incluyendo gasolina”, dijo Turkeltaub.

El analista apunta que unas sanciones que impidiesen importar gasolina podrían “paralizar la economía” iraní.

Ahmadineyad tampoco ha logrado, como creyó inicialmente, dividir a la comunidad internacional, al pensar que Rusia no respaldaría la campaña de Europa y EEUU para frenar sus ambiciones nucleares.

Tanto Moscú como Pekín respaldan ahora que el caso de Irán se presente ante el Consejo de Seguridad, lo que supone un giro radical frente a la postura que mantuvieron durante años.

Su única condición es que EEUU, Francia y el Reino Unido esperen hasta marzo, cuando la junta directiva del Organismo Internacional de la Energía Atómic (OIEA) tiene previsto revisar su investigación sobre el programa nuclear de Irán.

El OIEA ha exigido a Irán que renuncie a su plan de enriquecimiento de uranio, pero Teherán se niega a interrumpir un programa que, según insiste, busca la generación de electricidad.

El mensaje lanzado hoy por el mandatario iraní no hace sino aumentar una tensión que alcanzó su punto crítico el pasado mes, cuando Irán abrió unas instalaciones precintadas por la ONU y comenzó un proyecto de investigación que incluye el enriquecimiento de uranio a pequeña escala.

El OIEA está a favor de llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que desconfía de las intenciones del país, al que acusa de violar el Tratado de No Proliferación, que entró en vigor en 1970, y estipula que los países que no tuviesen armas nucleares en esa fecha tampoco las desarrollarían en el futuro.

El régimen de Ahmadineyad optó, a raíz de las escaramuzas con el OIEA, por poner fin a la cooperación voluntaria con el organismo.

Teherán se mostró, no obstante, dispuesto a discutir con Moscú la posibilidad de que el enriquecimiento a gran escala de uranio se realice en territorio ruso, una propuesta que respaldan EEUU y la Unión Europea, ya que permitiría vigilar el uso que Teherán hace del combustible atómico.

Las delegaciones rusa e iraní todavía no han llegado a un acuerdo y algunos expertos creen que el esfuerzo está condenado al fracaso  y que al final se impondrá la opción militar.

“EEUU acabará bombardeando Irán”, aseguró John Pike, director de GlobalSecurity.org, un sitio de Internet especializado en asuntos de defensa, quien considera que no prosperará.

Por lo demás, varias encuestas publicadas recientemente por el Centro de Investigación Pew y el diario “Los Angeles Times” muestran que Irán es la principal preocupación internacional de los estadounidenses y que la mayoría respalda una intervención en el país si Teherán sigue adelante con sus ambiciones nucleares.