Se requiere dar un paso al frente…

Se requiere dar un paso al frente…

POR  AQUILES CASTRO
El Movimiento Independencia Unidad y Cambio MIUCA ha formulado una propuesta política electoral dirigida al litoral de organizaciones y personas progresistas del país, orientada a lograr la configuración de un gran movimiento nacional capaz de erigirse en alternativa al partidismo tradicional en República Dominicana.

Esa propuesta supone la asunción de un concepto de amplitud y diversidad respecto de la composición de tal movimiento y así lo hemos dejado claro los dirigentes del Miuca. Sin embargo, la experiencia con ese tipo de propuestas procedentes desde el litoral de la izquierda tradicionalmente no ha impactado más allá de la frontera inmediata de las organizaciones que la formulan, motivado entre otros factores por la insuficiente credibilidad de la ciudadanía en tales planteamientos y la poca disposición a “jugársela” que exhiben muchos de los ciudadanos concernidos en un ideal de proyecto nacional como el que sustenta ese tipo de planteamientos.

Uno y otro factor en la actual situación nacional y el contexto en que se produce la citada propuesta deben ser enfrentados y vencidos en aras de echar a andar una iniciativa política creíble en pos de cambios en el país en los términos que requiere la nación.

La poderosa influencia de los partidos tradicionales en la sociedad dominicana en general y particularmente en la conciencia de amplios segmentos de la población no constituye en modo alguno un mal eterno ante el cual haya que resignarse, porque esa perspectiva niega las leyes inexorables de la dialéctica. Pero el descrédito y las crisis internas de esos partidos son insuficientes para el advenimiento de su total bancarrota política; para ello se requiere del concurso de factores externos a los mismos, que puedan hacer de catalizadores del necesario proceso de desmantelamiento de la influencia de esos partidos en la población.

Perseverar en una idea de cambio progresista y democrático para el país, trabajar por esa idea, darle cuerpo y ponerla en movimiento es un trabajo de día a día que requiere del concurso de muchos y es el resultado de ese proceso el que indefectiblemente arrinconará al partidismo tradicional en la medida que la mayoría de los ciudadanos asuman responsabilidades construyendo y fortaleciendo una alternativa política negadora del derrotero en que esos partidos han sumido al país.
Los que se mantienen eternamente al margen de compromisos por escepticismo, invocando para esa postura el hecho de que “la izquierda no pega una”, o a la espera de “mejores días” para montarse en el carro “cuando esté echando a andar” deberían reflexionar lo anterior.

Esa reflexión se torna un cuestión ética cuando los que así razonan al mismo tiempo son conscientes de la realidad del país y la descalificación de los partidos tradicionales y las políticas anti nacionales como opciones de solución a los grandes temas nacionales.

El Miuca ha formulado, una vez más, una iniciativa oportuna y audaz: Se requiere un esfuerzo mancomunado de los dominicanos de bien y para ello cada organización, sector o persona destinatario de ese mensaje, incluidos los proponentes, estamos compelidos a ceder algo de “nuestras verdades” y asumir algo de “las verdades” de los otros, si verdaderamente aspiramos a construir una opción política no solo distinta a lo tradicional sino al mismo tiempo con la posibilidad de ser trascendente, y debe repetirse que sea trascendente, porque hay gente que oye pero no escucha cuando la voz procede de alguien “sin nombre” o grupos o sectores “no ilustrados”.

Indudablemente que esas nobles aspiraciones tienen en la coyuntura electoral nacional del año venidero un importante escenario en el cual ensayar el proceso de construcción inherente a las mismas y debemos subrayar proceso de construcción en oportuna advertencia a las mentes calenturientas de los enfermos de protagonismo que amenazan cualquier iniciativa seria por las torpezas de sus urgencias, cuando siguen soñando con calcar en República Dominicana a Chávez o cualquier proceso de Sudamérica o Centroamérica.

Si nos atenemos a las lecciones de la experiencia histórica del último medio siglo, lo que requerimos es voluntad, sintonía con el discurrir nacional, audacia y transparencia para alentar y llevar a delante una empresa como la que estamos reivindicando. Un poco, aun sea solo un poco de todo eso hay en la propuesta del MIUCA que ha llegado a ofrecer cambio de sus símbolos en aras de una boleta electoral común si ese fuere el obstáculo para algo grande, algo serio, algo creíble.

Así las cosas: no ha excusas. Más allá del discurso, la queja y lamentaciones, se requiere dar un paso al frente.