Santo Domingo: obras y mercado laboral – 2 –

Santo Domingo: obras y mercado laboral – 2 –

El análisis e interpretación de las políticas asumidas por el actual Gobierno revelan una singular ambigüedad: son políticas que la sociedad civil ha apoyado y exigido, como el plan de alfabetización y el plan educativo; otras son iniciativas o posturas que la gran mayoría aprueba: unas, por tener como blanco puntos neurálgicos (agricultura, PYMES) o la personalidad del Presidente que exhibe sencillez y austeridad o también los proyectos urbanos de Boca de Cachón, La Barquita y las visitas al campo, cheque en manos. Sin embargo, esas políticas tienen diferentes impactos y lecturas, no solamente responden a intereses de sectores empobrecidos y no, sino que permiten y facilitan la adecuación y la transformación del aparato económico actual. Vemos: 1. Infraestructuras viales y de transporte como elevados, túneles, líneas de Metro y circunvalaciones, no solo acortan distancias, conectan territorios alejados y diferentes, sino que preparan y acondicionan nuevos terrenos para la urbanización y el capital financiero. Si es obvio que el Metro transporta personas, no menos cierto es que son en general asalariadas que viajan “subvencionadas por el Estado” hacia sus centros de trabajo.

Si es cierto que las avenidas facilitan el tránsito, no menos cierto es que en ellas transitan también mercancías del sector comercial e industrial desde los puertos hacia el centro urbano. Pero en general: esas nuevas infraestructuras contribuyen a la formación de nuevas rentas del suelo elevando los precios de la tierra, participando así a la reproducción del capital financiero y al abarratamiento de la fuerza de trabajo en general, lo que explica, porque el Presidente se preocupa por el bajo nivel general de los salarios. 2. Las políticas educativas: el plan de alfabetización, la implementación de la tanda extendida en el sector público de la educación, la alimentación escolar, becas y uniformes escolares constituyen un apoyo a la niñez y a la familia dominicanas. Sin embargo, también crean las condiciones para que los empresarios dispongan de una numerosa fuerza laboral femenina, barata y sin calificación (por lo tanto sin exigencia), lo que significará también una devaluación inducida del salario y empeoramiento de las condiciones laborales.

En este contexto, estamos presenciando una transformación de la sociedad dominicana y, al mismo tiempo, de la región “Ozama”, en un franco proceso de “rurbanización”, de movilidad espacial y de integración territorial.