Santifica la semana con tus alimentos

Santifica la semana con tus alimentos

La palabra “sacrificio” está muy lejos del significado que le hemos dado en los últimos tiempos de renuncia, privación o sufrimiento. El vocablo proviene de las raíces latinas “sacro” y “facere”, y literalmentesignifica “hacer Sagrado”, “Santificar” o “Consagrar”. Al enfocar nuestra atención en la muerte y resurrección de Jesucristo, la semana santa nos confiere un singular poder que nos dota dela fuerza interior requerida para hacer sagradas las cosas, honrarlas y entregarlas.

Cambiar nuestra manera de relacionarnos con el sacrificio, nos lleva a damos cuenta de que el llamado no es a renunciar a lo que más deseamos, sino más bien a santificarlo o transformarlo. De este modo, en vez de sacrificar nuestro tiempo, dinero, familia o sueños, en el sentido comúnmente visto, lo podemos hacer en el sentido que le dio Jesús: usar laacción para un propósito más alto, que la llene de significado.

Santificar es una vía para conectar con la más profunda esencia de lo que es. Cuando lo que pensamos acerca del significado de renunciar a algo cambia para nosotros, podemos sentir la libertad que nos llega al comprender que nuestro tiempo, recursos, familia, pareja, trabajo, y hasta nuestra propia vida, nunca nos pertenecieron. Lo único nuestro -a lo que sí podemos y debemos renunciar- son las lealtades familiares que nos impiden santificar lo que auténticamente somos.

A fin de aprovechar las energías presentes durante la semana santa, prestar atención a la alimentación es fundamental. George Fuechsel dijo: “Basura que entra, basura que sale”. El término dieta viene del griego díaita que significa «forma de vida», y se utiliza para nombrar los alimentos que una persona consume en un día, aunque en los últimos tiempos, se ha relacionado con un régimen especial para bajar de peso.

La realidad es que todo ser humano tiene una dieta. Lo que consumimos durante un día guarda una íntima relación con el cambio de conciencia, ya que estimula los pensamientos y define nuestras emociones.La sutileza de los sentidos, la percepción más profunda, y la intuición de muchos hechos que suelen pasar por debajo de la mesa, tienen relación con la calidad -y cantidad- de lo que entramos en nuestro cuerpo.

Una buena alimentación nos garantiza las fuerzas necesarias, para sostener la energía de amor que se requiere para santificar nuestras acciones.Respirar bien, alimentarnos de modo sano, tener emociones y pensamientos positivos mantiene la luz en nosotros, y nos permite brillar para acompañar -y disfrutar- a otros en esta travesía que hacemos por la vida.

Para Heráclito de Efeso, la salud humana es un reflejo de la salud de la tierra. En una época en que la Tierra da la bienvenida a las nuevas camadas, celebra los retoños, muestra los brotes que permanecieron escondidos en el invierno, y viste con nuevos follajes las copas de los árboles, podemos usar esta fuerza para hacer cambios de hábitos, y dar nuestros mejores frutos.

La propuesta de preparar el terreno para nutrir adecuadamente nuestras semillas, y poder llenar de propósitos nuestras acciones hasta santificarlas, nos lleva a mirar nuestra dieta y llenar de bendición los alimentos.Comer debería ser sinónimo de alimentarnos y nutrirnos, en vez de llenarnos o engordar. El papel principal de la comida es aportarnos la energía que necesitamos para hacer las tomas de conciencia que nos depara el día.

El viernes santo es ideal para hacer monodieta con una fruta, para hacer descansar nuestro cuerpo, limpiar el sistema digestivo, fortalecer la voluntad y despertar la conciencia. Elige una fruta y aliméntate con ella durante todo el día. Las lechozas, las peras y manzanas son muy agradables. Puedes comer hasta 5 libras de fruta, y consumirlas de diversas maneras, en jugos, asadas al horno, en helados, etc.Esta dieta también se puede hacer con arroz integral. Lo comes en la mañana, al mediodía y en la noche. Si tienes hambre entre comidas, te sirves un poco de arroz y le pones un poquito de aceite de oliva o salsa de soja.

Puedes acompañar la monodieta de abundantes cantidades de“agua de amor”, un agua especial a la que vas a enviar la intención amorosa de sostener la vida en tu cuerpo. También puedes beber té o alguna tisana. Para mantenimiento, puedes hacer la monodieta una vez cada 45 días.

¡Feliz y consciente semana!