Saluvid, un vivo ejemplo de a dónde puede conducir la falta de control en una pequeña empresa y de cómo retomar el camino perdido

Saluvid, un vivo ejemplo de a dónde puede conducir la falta de control en una pequeña empresa y de cómo retomar el camino perdido

POR MARIO MENDEZ
Angela Estévez ya no creía en nadie. Tras lo ocurrido estaba totalmente bloqueada y destruida moral, emocional y económicamente, y encima de todo eso estaba el daño que se le había infringido a su salud sin que ella ni nadie sospechara nada.

Entre el 1988 y el 1997 su empresa, Saluvid, estuvo creciendo.

A partir del 1998 percibe que sus ingresos comienzan a desplomarse, a pesar de que la imagen del negocio crecía y sus productos se vendían en todo el país.

En un intento desesperado por dar un corte a lo que estaba ocurriendo, se decide a actuar, pero se va por el camino más fácil: cambia el contador.

Descubre que las cuentas por cobrar estaban artificialmente muy altas.

En el 1999 contrata a un nuevo contador, y éste, luego de preparar el estado financiero, le informa que en ese año la empresa sólo ganó RD$17,000.

Hace llamar al contador y le interpela: «Eso es imposible, búscame dónde está lo demás.

¡Es que estamos en el país entero. Tenemos una presencia por todos los lados!», le expresa.

Mientras eso ocurría, a su mamá, que nunca había cogido una cama salvo para parir, le diagnosticaron un cáncer pulmonar en marzo del 2000.

Ya su papá había muerto en el 1983, y todo eso hizo que ella, que es quien a nivel emocional más ha dado en la la familia, se viera obligada a dedicar la mayor parte de su tiempo a los asuntos familiares.

En noviembre sufre la dolorosa pérdida de su madre.

Después que se recupera un poco del dolor, arranca para la empresa.

Estaba consciente de que de ella, y sólo de ella, dependía la suerte de su negocio.

Como sentía que Saluvid se le estaba yendo de las manos, recurre a una institución que se dedica a apoyar a pequeñas empresas con el fin de ampararse en un fondo de capital de alto riesgo para el crecimiento compartido.

Fue aceptada de inmediato por la imagen que tenía la empresa.

Pero no le fue aceptado el informe financiero que presentó, preparado por su contador.

«Ellos pusieron su propio auditor.

Tuvieron desde junio hasta diciembre del 2001″, expresa.

Finalmente le informaron que en la empresa había un desfalco.

Al recibir la noticia, les pidió un informe por escrito, pero ellos le respondieron que no pueden firmar nada hasta que ella no se comprometiera a que no iba a proceder legalmente contra persona alguna.

El «shock» que le provocó esta información fue tan fuerte que sentía que le faltaban fuerzas para reponerse.

Vio que se abría para ella la puerta del infierno.

Ya no tenía dinero, estaba cogiéndole prestado a todo el mundo y vendiendo todo lo que poseía.

Como empresaria había fallado, y estaba pagando las consecuencias.

Aunque manejaba los principales clientes de la empresa, inspeccionaba todo lo que tenía que ver con la producción para asegurar los estándares de calidad y se había convertido en una promotora tan eficiente de sus productos que la imagen de la empresa comenzaba y terminaba en su persona, había dejado en otras manos el control financiero.

Creía que tenía personas honestas que podían hacer ese trabajo, pero no lo eran.

«Ese ha sido el mayor error de toda mi vida», confiesa.

«Yo tenía una mentalidad muy al estilo de mi papá, quien me decía que a los colobaradores había que cuidarlos y añoñarlos para que te fueran leales».

Yo trabaja con ese mentalidad, pero no aplicaba ni los controles ni rigores científicos de la administración», confiesa.

Los estudios han determinado que muchas empresas quieren por deficiencias gerencials que muchas veces son ignoradas por sus propios dueños.

En adición a eso, Angela cometió otro error: todos los beneficios de la empresa los reinvertía.

Afirma que si cuando la compañía comenzó a crecer hubiera reinvertido una parte de lo que se ganaba y otra parte la hubiera asegurado para un futuro, el arrancar de nuevo no le hubiera resultado tan difícil.

La empresa tenía 20 empleados, y llegó a quedarse sin ninguno.

«En ese momento tenía tres opciones, que son las que se le presentan a quien fracasa:

O te suicida, o te declaras en quiebra y sale huyendo o enfrentas todo lo que llega hasta a ver qué pasa», expresa.

Recuerda que el 99 por ciento de amigos le dieron la espalda y hubo suplidores que quisieron quedarse con la empresa por pequeñas dificultades en el país y ante el deterioro de su salud.

Todo el que siempre me apoyaba y me hacía reconocimiento, salió corriendo y no me conocía.

Amigos de toda la vida, desde cuando yo tenía 12 años, al principio se metieron hasta lo último, pero cuando vieron lo que estaba detrás de todo esto, me dejaron sola», afirma.

Y agrega: «Ellos, los muchachos, les pueden decir. A mí los empleados me dejaban sola. Mi hijo y una amiga, que fue mi compañera de tesis de la universidad (se llama Jacqueline Torres), fueron mi soporte emocional y hasta económico, en ese momento».

Algo más grande estaba ocurriendo con su vida, sin que ella tuviera la más mínima sospecha de qué se trataba.

Había entrado en un estado en que se sentía, según ella nisma define, como un zombie.

Ella cree que el móvil de lo que le ocurría no era sólo el robo.

Según explica, la Internet le ayudó a descubrirlo, al leer en la red en diciembre del año pasado algo sobre la escopalamina.

Ya no podía caminar. Había que llevarla agarrada de las manos; hablaba con la lengua estropajosa; no podía guiar, tenía unas ojeras enormes, y parecía una vieja de 90 años, cuando su edad real era de 48 años.

Va al especialista. Le ordenan un análisis del cabello o «hair elements» en uno de los dos únicos laboratorios en el mundo de su categoría: el Doctor»s Data, Inc.

Cuando el especialista recibe los resultados, le llama de urgencia y, sorprendido, le explica:

«Te mandé a llamar porque jamás había visto algo así».

En su cuerpo, mantenido con dietas vegetarianas, aparecieron niveles de intoxicación insospechados.

Incluso se encontró latón, que es el material que se utiliza en la envoltura de la bala; titaniun, que está contenido en la pólvora, y altos niveles de níquel, además de mucho arsenico. Angela afirma que esa mezcla de tóxicos le provocó un gran descontrol hormonal.

En febrero del 2004, dos días antes de conocerse los resultados de laboratorio, la presión arterial le bajó a 4, a punto de entrar en coma.

¿A qué atribuir todo esto?

El médico le explicó que probablemente cogieron una bala y la trituraron y se le fueron echando en algún alimento, pero el tipo de dieta que ha llevado por más de 30 años, le ayudó a no morirse.

Ya se había producido un hecho que le ayudó a reencontrarse con su empresa y que.

Antes de ser detectado su problema de salud pero después de haber comenzado el descalabro de su empresa, llega una persona a visitarla, motivada por una publicación que salió en la prensa sobre las virtudes de un jabón creado por ella.

Su interés era que ella le diera la distribución exclusiva del producto.

Esa persona le habló de algo desconocido hasta entonces por ella, pero lo que le había pasado era demasiado como para volver a creer en algo.

Pero la persona le insistió. «Angela, has la prueba».

De lo que se trataba era de participar en un grupo de cinco pequeñas empresas para determinar si calificaban para el diagnóstico flash, un programa que ejecuta Proempresa para ayudar a las pequeñas empresas a detectar deficiencias gerenciales.

Aceptó, no de buenas ganas, que le vinieran a hacer el diagnóstico.

Entonces aparece algo nuevo y ella dice: «okey, vamos a hacer el intento, a ver qué pasa».

Cuando llegan ellos, que fueron entrando chin a chin porque yo no le abrí de una vez, comencé de nuevo a renacer, a ver un nuevo horizonte.

Ellos llegaron a ser para Saluvid como la luz al final de túnel.

El diagnóstico flash se le hizo en este año.

Este diagnóstico le arrojó donde estaban todas las debilidades de la empresa, y una de ella era la falta de controles.

Descubrió que los empleados de diferentes áreas tenían demasiado cercanía.

Ahora el área de producción, despacho  y administración funcionan completamente independientes.

La necesidad de hacer esa separación fue lo primero que determinó el diagnóstico.

Todavía le queda un largo camino por recorrer para superar todas las deficiencias gerenciales.

Pero ya está consciente de que el control nunca puede faltar.

«Pero lo más importante es que con Proempresa a aprendido a aplicar controles.

Ella me dio la base para no volver a fracasar, y de paso voy formando a mi hijo con esa mentalidad.

El futuro es enorme para mí», asegura.

Ya está vendiendo algunos productos fuera del país, y acaban de informarle que de otros mercados del exterior quieren probar algunos de sus productos.

«¿Tú sabes lo que puede ocurrir de ahí para allá?.

Si no hubiese recibido el apoyo de Proempresa, tu puedes estar seguro de que mi autoestima y mi disposición a relanzar a Saluvid, tuviera destruida. Ya de Saluvid no quedara nada ni de mi persona tampoco».

Ahora sabe muy bien lo que quiere y lo que hace para colocar en alto el nombre de su empresa.

DIAGNÓSTICO FLASH

El Diagnóstico Flash es un programa, ejecutado con fondos europeos a través del Programa de Apoyo a las Pequeñas Empresas Dominicanas (Proempresa), que analiza la situación real en que se encuentra una pequeña empresa.

Está dirigido y diseñado para el negocio en particular que se interese por recibir ese servicio, a un bajo costo.

El objetivo es definir las necesidades de capacitación y asistencia técnica de su empresa.

Los beneficios del Diagnóstico Flash son:

1) Contribuir con el conocimiento la empresa a la cual se aplica.

2) Encontrar las oportunidades y preparar al dueño o gerente para las amenazas o desafíos que enfrente la empresa.

3) Obtener soluciones efectivas para la mejora del negocio, tanto a corto y mediano plazo como a largo plazo.

El costo del diagnóstico flash es de RD$4,000, pero durante la fase de promoción el empresario sólo deberá pagar RD$1,000 y el resto es subvencionado por Proempresa.

El programa será promocionado hasta agotar la cantidad de 300 empresarios, que serán las que serán cubiertas en la primera etapa.

En Proempresa se explicó que es bueno que el pequeño empresario sepa que un Diagnóstico Flash bien hecho es una inversión porque en pocos días, con medidas de muy bajo costo en áreas como gestión de inventario, flujo de producción, distribución, el propietario o gerente del negocio conocerá las necesidades de capacitación y asistencia técnica que requiere su empresa para mejorar y crecer.

PERFIL

Angela Estévez se involucra en la investigación, desarrollo y promoción de alimentación sana desde 1985.

Fundó en 1988 a Saluvid, S.A, pionera en el país en alimentos saludables y alternativos a cárnicos y lácteos.

También es autora del libro «112 Recetas con Soya», publicado en el 1992.

Es conocida por su participación en diferentes programas de televisión en que los que se promueve la alimentación sana.

Ha recibido reconocimientos de la Asociación de Mujeres Empresarias Ejecutivas Profesionales (Anmepro) en 1993; de la Cámara Americana de Comercio también en ese año; de la Presidencia de la República en 1995, con motivo de la celebración del Día de la Mujer; del Instituto Dominicano de Tecnología (Indotec) en 1995; de Jaycees»72, Inc. en 1996, y de la Fundación Dominicana de Profesionales en el 2001.