Salud Interior
El calor y los cálculos renales

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¿Quién no ha sufrido en sus propias carnes o no conoce a alguien que tenga piedras en el riñón? No es de extrañar, porque la también llamada litiasis afecta aproximadamente al 10 por ciento de la población. Las piedras se forman porque al concentrarse la orina se producen precipitaciones de cristales que crecen y acaban produciendo cálculos en el interior del riñón. Esto sucede con mayor frecuencia en el arco mediterráneo.

La explicación tiene que ver con el calor, ya que se pierde más agua con el sudor y sino se recupera, se pueden generar estos incómodos compañeros. La forma de prevenirlo es beber mucha agua, hay que beber la cantidad suficiente para orinar al menos un litro y medio de orina al día.

En los próximos años se aumentarán entre un 15-20% los casos de piedras en el riñón en todo el mundo debido al cambio climático —al provocar un aumento de las temperaturas—, la dieta y el estilo de vida. En este sentido, están aumentando también los casos en mujeres, dado que han adquirido hábitos similares a los del varón.

También se detectan nuevas causas, como en las personas obesas que se someten a cirugía bariátrica por las alteraciones en la absorción de algunos nutrientes que produce la intervención; o en las mujeres con osteoporosis, donde se incrementa el riesgo por la toma de suplementos de calcio y vitamina D.

Un 75-80 % de los cálculos que son de pequeño tamaño se expulsan con la sintomatología de un cólico nefrítico por la orina.

Sin embargo, los de mayor tamaño suelen precisar una intervención que en el 65-70 por ciento de los casos será una litotricia extracorpórea por ondas de choque, o si no, una cirugía percutánea.