Salta de tu cajita de confort

Salta de tu cajita de confort

POR ANNA JIMÉNEZ
Resistirse al cambio es tan inútil como oponerse a que salga el sol. Juan Antonio Razo. En el libro “Te Quiero, te Odio”, de Vallés hace un análisis del riesgo de enfrentarse y dice que si no hay retos en la vida, caemos en la mediocridad. La gran tentación del menor esfuerzo. Déjalo estar. No te muevas. Haz lo que hagan todos.

No te metas en líos. Así es como mucha gente vive, por necesidad social o por voluntad propia, y los que así lo quieren tienen pleno derecho a hacerlo sin que los moleste nadie. Pero siempre se paga un precio por el conformismo y la pereza, y es el de rebajar el nivel existencial de la vida.

Cuanto más me repliego sobre mí mismo, menos persona soy. Para que la personalidad florezca, necesita aire libre, la lluvia y el viento; necesita el encuentro directo con otras personas para realizar su propio ser. Nadie se hizo grande en soledad.

Cuando fuiste un niño, no percibías los problemas o simplemente no los tenías. Pero lo común de la infancia es que todo niño corre riesgos y los padres se encargan de ponerles límites constantemente, y acaban encerrándolos en un corral que los limita en su desarrollo natural, tanto físico, como mental. ¿De qué tamaño es tu corral? La casa donde vives, tu trabajo, tu familia. Ese es tu corral. Te voy a demostrar. Cada mañana, bajas de la cama como un ritual, entras al baño y con frecuencia haces lo mismo. La mayoría de tus actividades las haces de cierta manera por comodidad.

Analiza tus logros, sucedieron porque hiciste algo diferente.

Tus problemas los tienes porque no estás dispuesto a pagar un precio, porque quizás te da miedo perder la comodidad.

Si sigues haciéndolo como hasta el día de hoy, nunca vas a tener lo que andas buscando, por buscar la comodidad te estás perdiendo la oportunidad de entrar en el proceso ser, hacer y tener.