Ríos de San Cristóbal son vertederos

Ríos de San Cristóbal son vertederos

POR RAMON HEREDIA
SAN CRISTOBAL.-
Luego de ser devastados durante varios decenios por la extracción de agregados para la construcción, los ríos de esta provincia han sido convertidos en vertederos por parte de los ayuntamientos municipales.

  Asimismo, en todo el entorno de esta ciudad se lleva a cabo una devastación forestal sin precedentes en la historia regional, que, de no detenerse, agravaría aún más la situación de deterioro de los recursos naturales de la provincia.

  Estas consideraciones son parte de una investigación realizada la Fundación Para la Educación en Población y Medio Ambiente (FEPMA), que preside el profesor Luis Casilla.

  Casilla explicó que la cuenca hidrográfica del río Nigua presenta un gran problema de deforestación y extracción de agregados, aguas arriba en la zona de Boruga.

  Según Casilla, un problema que pone en peligro miles de vidas humanas, principalmente en la temporada ciclónica, es el hecho de que en terrenos ribereños se han levantado miles de casuchas.

  Sus aguas son contaminadas por la basura y las heces fecales de los habitantes de los barrios que se han levantado en toda la ribera de esta fuente acuífera.

  El defensor de los recursos naturales explicó que el curso de agua dulce del Nigua tiene una longitud 87 kilómetros y una superficie de 215 kilómetros cuadrados, ocupando el 17 por ciento del territorio de la provincia.

  Casilla indicó que un 50 por ciento del agua que consume la población de San Cristóbal, proviene del río Nigua.

  Dijo que los recursos hídricos de la provincia son sometidos a una degradación a través de la deforestación y la constante práctica de extracción de agregados.

  Añadió que también son utilizados como depósito de basura de los ayuntamientos de este municipio, Nizao y Palenque, «lo que  constituye una bomba de tiempo en contra de los habitantes de esta zona».

  Casilla también mostró su preocupación por la cuencia baja del río Nizao, sometido desde 1979 a un proceso de deforestación y extracción de agregados, sin ningún tipo de control por parte de las autoridades.

  Indicó que esta cuenca tiene 132 kilómetros desde su nacimiento, en la Cordillera Central, hasta su desembocadura, cerca de Palenque, en el mar Caribe.

  De esta cuenca hidrográfica dependen las presas de Jigüey- Aguacate y Valdesia, que abastecen de agua a la ciudad de Santo Domingo.

  «Las actividades de extracción de agregados sin ningún criterio científico han provocado la deforestación total de más de 50 kilómetros de longitud», según señala el estudio presentado por el profesor Casilla.

  Casilla explicó que la situación es aún más crítica, pues se han hecho espacios de lagunas de más de 50 metros en algunos casos, «convirtiendo su lecho en una gran avenida, sin ningún control».

  Dijo que esto convierte la cuenca baja del río Nizao en un  gran peligro para los pobladores de Yaguate, Semana Santa, Juan Decena, Las Bahías, Roblegal, Nizao, Santana y otros.