Resultados parciales dan a Preval más del 50% de los votos en Haití

Resultados parciales dan a Preval más del 50% de los votos en Haití

Por Patrick Moser y Philippe Rater
PUERTO PRINCIPE, Feb 11 (AFP) – Cuatro días después de los comicios presidenciales en Haití, el ex presidente René Preval lidera el escrutinio con más del 50% de los votos, de acuerdo a resultados parciales dados a conocer el sábado en base al conteo de dos tercios de los votos.

   Preval, quien durante mucho tiempo fue un aliado del derrocado ex presidente Jean Bertrand Aristide, obtenía en el último conteo realizado por el Consejo Electoral Provisorio (CEP) un 50,3% de los votos.

   Sin embargo, el último escrutinio abre la interrogante sobre la posibilidad de una segunda vuelta –que se celebraría el 19 de marzo–, ya que para declararse vencedor, el ex presidente Preval (1996-2001) necesita de la mayoría absoluta.

   «Hay una gran posibilidad de que haya una segunda vuelta y la estamos preparando», declaró a una televisora local el industrial Charles Henri Baker, de 50 años, que obtuvo un 7,8% de los votos.

   Por su lado el también ex presidente Leslie Francois Manigat, de 75 años, y que en el último conteo alcanza 11,9%, mencionó el jueves «la posibilidad» de que hubiera una segunda vuelta.

   Los demás 29 candidatos de las elecciones del martes están muy por debajo de estos resultados.

   «Los hechos hablan», resumió un responsable de la ONU que solicitó el anonimato, al recordar que la base electoral de Preval es la inmensa mayoría de pobres que vive en Haití. El 77% de los 8,5 millones de habitantes haitianos vive en la pobreza, según cifras de organismos internacionales.

   Los resultados definitivos del acto electoral no estarán disponibles hasta dentro de algunos días.

   La primera elección presidencial organizada desde la caída violenta en febrero de 2004 de Aristide estuvo marcada por el entusiasmo extraordinario de los electores, que asumieron con paciencia la vasta desorganización para poder ejercer sus derechos ciudadanos.

   En su feudo de Marmelade (norte), Preval espera los resultados con serenidad y no expresa ningún tipo de dudas sobre su capacidad para ganar las presidenciales.

   «Nunca había visto tanto ardor, tanto fuego, tanto entusiasmo entre la población», dijo Preval a la AFP dos días antes del acto electoral.

   De pequeña estatura y un rostro enmarcado por una barba blanca, el ex presidente detesta el protocolo y los largos discursos y disfruta el estar en contacto con el pueblo.

   Sus allegados aseguran que la ruptura con su ex aliado, el ex presidente Aristide, está consumada. Pero esa relación aún permanece en la ambigüedad, y Preval nunca descartó categóricamente un retorno de Aristide a Haití desde su exilio en Sudáfrica.

   Obligado a dejar Haití el 29 de febrero de 2004 bajo presión de Estados Unidos, Francia y Canadá en el marco de una sangrienta insurrección armada, Aristide reside desde el 31 de mayo en Pretoria, con su mujer y sus dos hijas.

   Las grandes potencias occidentales, que presionaron al ex sacerdote a abandonar el poder, admiten las inmensas expectativas de una población extenuada por 30 años de dictadura de los Duvalier y de 20 años de crisis marcadas por los golpes de Estado. El desafío es enorme para Preval, reconocen.

   El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas renovará la semana próxima por seis meses el mandato de la Misión de la ONU para la estabilización en Haití (Minustah), dijo el viernes una fuente diplomática en Nueva York.

   La Minustah, creada en 2004 bajo comando brasileño, cuenta con unos 7.500 hombres -la mayoría de ellos brasileños, argentinos, chilenos y uruguayos- junto a unos 2.000 policías internacionales.

   El año pasado, el Consejo de Seguridad había prorrogado el mandato de la Misión hasta el 15 de febrero, en espera de la realización de las elecciones antes de esa fecha.

   Pese a la realización de los comicios, la ONU dijo que no está lista a dejar el país en lo inmediato ya que las condiciones de seguridad son aún muy precarias, especialmente en la capital, Puerto Príncipe.

   «Hay que restablecer la seguridad en Cité Soleil», declaró un diplomático, en referencia a uno de los barrios marginales donde viven unas 300.000 personas, en las afueras de la capital, una zona sin ley conocida por el nivel de violencia y la inseguridad.

   Para los observadores internacionales, las primeras elecciones tras la salida del poder de Aristide se desarrollaron de forma libre y demostraron que los haitianos quieren la «normalidad democrática».