Resultados alentadores

Resultados alentadores

El Ministerio Público, la Policía Nacional  y la DNCD acaban de dar  una significativa respuesta  a la modalidad de los asesinatos por encargo que en los últimos meses conturbaron a la sociedad. Cuando se habla de  culpabilidades solo los jueces tienen la última palabra; pero al dar los   resultados de las investigaciones realizadas hasta  ahora  sobre las muertes a tiros de personas señaladas por alegados vínculos al prófugo José David Figueroa Agosto, las autoridades ofrecieron una relación convincente de indicios, interrogatorios y elementos materiales contra 11 incriminados. Ha sido una pesquisa difícil con el empleo de recursos científicos en busca de la verdad en hechos  que se destacan por su complejidad y porque el narcotráfico que en ellos aflora trasciende las  fronteras.

La  especificidad del informe de la comisión investigadora resulta satisfactoria  para una ciudadanía alarmada por la audacia  de los criminales y que ha clamado por un efectivo combate a la delincuencia. Ahora toca a esas mismas autoridades avanzar en las investigaciones y mantenimiento  de cargos. El crimen organizado no es fácil de aprehender. Siempre resultan asombrosas sus conexiones. Muchas de sus hazañas se deben   a complicidades de todo tipo. Su dinero sucio   anda a la compra permanentemente. En  la fase siguiente  del proceso en marcha debería  hurgarse a fondo en los  vericuetos  que falten.

 

Más invasión al espacio público

Santiago, la Ciudad Corazón, presenta un testimonio de la forma en que la economía “informal” causa problemas. De cómo el subempleo en la lucha por la vida produce acciones  contraproducentes, aun cuando se pretenda ilusionar a la gente con un informe sobre el crecimiento de la ocupación formal en la economía dominicana. Parece a veces que lo que más se expande es la búsqueda desesperada del pan con micro-negocios que escapan a regulaciones.

El centro de la Ciudad de los 30 Caballeros muestra un crecimiento preocupante de la presencia de buhoneros que invaden los espacios para peatones y vehículos, a lo que se agregan comercios debidamente establecidos y alegadamente “intocables” que desbordan sus exhibiciones  y la carga y descarga de mercancías hacia las vías públicas sin que las autoridades reaccionen como corresponde. Se trata de agresiones al orden urbano con quebrantamientos de la ley.