Rémoras de Rafael L. Trujillo

Rémoras de Rafael L. Trujillo

El día siguiente a su  cuestionada elección como Presidente, el 16 de agosto de 1930, y como es natural, sin recibir la investidura oficial, Trujillo le declara guerra abierta a todo aquel que pudiera llegar a concentrar fuerza.

El primer acto  vandálico se comete dos semanas después del torneo electoral cuando seguidores del futuro dictador, armados hasta los dientes, penetraron violentamente a las instalaciones del periódico Listín Diario, que dirigía el diputado horacista Arturo Pellerano.

Dos días después el alto dirigente del Partido Nacional, Virgilio Martínez Reyna y su esposa,  fueron  vilmente asesinados en San José de Las Matas. Este dirigente político era “brazo derecho” del   vicepresidente José Dolores Alfonseca, enemigo acérrimo de Trujillo.

Listín Diario aprovechó el asesinato de los Martínez Reyna para reafirmar su posición contra el nuevo régimen, con una publicación en primera página, en negritas fuertes: “Pandilla de asesinos acribilla a balazos a Martínez Reyna”. La edición del día siguiente trajo esta noticia: “Los asesinos de Martínez Reyna no tuvieron compasión, lo degollaron y cercenaron  su nariz. Su noble y abnegada esposa cayó también víctima de esta tragedia abominable que ha consternado a la sociedad dominicana”.

El 16 de agosto Trujillo es  investido oficialmente como Presidente de la República , y Rafael Estrella Ureña, como vice.  Horas después de juramentar su gabinete, el dictador emprende un plan para eliminar políticamente a quienes lo apoyaron a  escalar la primera magistratura de la Nación.

Desiderio Arias, el cacique del Cibao y la Línea Noroeste y el propio Estrella Ureña son las primeras víctimas de la pugna política del nuevo “hombre fuerte”. Arias disponía de  marcado prestigio entre los productores cibaeños y fue el conductor  natural de los seguidores del ex presidente Jiménez. Era opositor tenaz de Horacio y de ahí la derivación de su respaldo al golpe de Trujillo, quien contra la voluntad del guerrillero,  lo designa Secretario de Agricultura. Poniendo como pretexto la necesidad de exterminar definitivamente el horacismo, Trujillo  emprendió acciones criminales, policiacas y militares a todo lo largo de la región del Cibao, y a principios del año 1931 traslada la sede oficial del Gobierno a Santiago, con el propósito marcado de controlar las  influencias  de Desiderio.

Enterado de lo que estaba sucediendo,  Arias se subleva en las lomas de Mao y el dictador  decide enfrentarlo directamente por “tratar de encabezar una rebelión contra el orden constitucional”.

Un encuentro entre Trujillo y Desiderio  establece un supuesto “acuerdo de paz”, cuya vigencia fue pírrica, ya que el nuevo Presidente Constitucional decidió extender su radio de acción sobre toda la Línea Noroeste y a  fines de junio montó una embosca al líder guerrillero que puso fin a su existencia.

Después de acabar con Arias el dictador reanuda la ofensiva contra el vicepresidente Estrella Ureña, que, además, ocupó la Secretaría de Relaciones Exteriores. Amenazado de muerte, el  principal instigador del golpe contra Horacio marchó al exilio y el 7 de diciembre de 1931, bajo el pretexto de que había abandonado su posición oficial se le acusó de conspiración y fue destituido de la  segunda posición de mando.

Estas pequeñas rémoras me parecen  oportunas en  momentos que descendientes de Trujillo han puesto a circular  en San Cristóbal las memorias del dictador.