Reformas y momentos de la política

Reformas y momentos de la política

CÉSAR PÉREZ

Es esencialmente pertinente el llamado a una cumbre del liderazgo político y social dominicano para la discusión y eventual acuerdo alrededor de 12 importantes reformas que, a juicio de presidente Abinader, son fundamentales para la institucionalización del país.

Sin embargo, hay algunos temas que deben tenerse presentes no solo para el discurrir de ese evento, sino para evaluar sus eventuales resultados. Entre otros, las inocultables dificultades y/o debilidades de casi todas las colectividades políticas participantes, de las que, con sus particularidades y gradaciones, también adolecen las otras componentes de la referida cumbre. Además, que estarán ausentes sectores que más que los convocados, han producido los elementos básicos de las reformas planteadas.

Sin duda alguna, el llamado a los actores claves a este vértice se inscribe dentro de lo que fueron las propuestas de cambio de las estructuras básicas en que descansa el sistema político dominicano, hechas durante el proceso electoral y mantenidas durante el discurrir del primer año de este Gobierno.

No obstante, los resultados de dicho proceso han producido un cambio radical el sistema de partidos. El bipartidismo de entonces apunta hacia su desaparición, siendo sus signos más salientes, el naufragio del PLD, las dificultades de una FP que crece básicamente con los náufragos/lastres de aquel; otros partidos en caída libre hacia su disolución, algunos resisten, pero carecen fuerza y niveles de unidad suficientes para ser determinantes en la amplitud y sostenibilidad de los acuerdos a que se llegue.

Esa circunstancia podría no ser óbice para que se alcancen acuerdos de cierta importancia, pero para ello resulta imprescindible que se precisan los alcances de esas 12 reformas y se incluyan algunos temas que son indispensables para la institucionalización y regeneración moral de esta sociedad.

Por ejemplo, evitar que por “negligencia benigna” de los principales partidos, siga institucionalizada, de hecho, la práctica del “cofrecito” y los despidos masivos, con cuestionable rigor, en los primeros meses de los gobiernos.

Este llamado a discutir reformas, constituye un momento de hacer política y de no escudarse en las debilidades de algunas colectividades políticas para abstraerse de este llamado, pero también, debe encontrarse la forma de lograr la participación de otros sujetos/ actores no convocados.

Entre estos, algunos centros, institutos y grupos de investigación, que más que los partidos, tienen estudios y propuestas sobre temas claves para la institucionalización y democratización del país.

Estarán ausentes sectores vinculados a las reformas planteadas

Debieron convocar algunos centros, institutos y grupos de investigación

Es imprescindible precisar alcances de las reformas propuestas

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