Reforma Ley Electoral

Reforma Ley Electoral

UBI RIVAS
Producto de la iniciativa y/o cosecha del doctor Roberto Rosario Marte, presidente de la Cámara Administrativa de la JCE, se introduce una modificación para regular el tiempo de las campañas electorales, correctísimo.

Los partidos políticos que accionan el sistema asaz ineficiente que nos gastamos, dilapidan enormes recursos económicos que bien podrían encauzarse hacia quienes aportan las sumas de la partidocracia, en obras de interés social, y quien más obtenga esos logros, es elemental que redituaría en un mayor caudal de votos a su causa.

No en las costosas, ruidosas, estridentes, mortificantes vocinglerías de las caravanas, con sus naturales entaponamientos de calles y carreteras, estas últimas por horas de mortificaciones y tensiones inenarrables, con discolays con tuiters insoportables, desesperantes, que hacen vibrar inclusive las persianas de vidrios de los ventanales.

La profusión de bebidas alcohólicas, los sobrecitos a los que activan y nutren caravanas, «calentamientos» y mitines, todo sufragado por el contribuyente.

Todo ese abigarramiento de horror y parámetros repulsivos deben sustituirse, repito, he insistido desde hace muchísimo tiempo, por acciones sociales de obras de infraestructuras, escuelas y dispensarios médicos que tanta falta hacen, ambulancias las cuales existen muy pocas en las provincias y barriadas carenciadas de las urbes, farmacias pequeñas con genéricos en campos y barriadas.

Si se quiere, y se podría, un local en cada barrio por cada partido político, de un centro de asistencia social, que incluya distribución al costo de alimentos básicos, aprovechando al colapso total del INESPRE, que fue una de las pocas referencias positivas del anterior gobierno.

Que los partidos políticos comprendan lo redistributivo del cambio, no una imposición de la JCE, y limitar las campañas políticas a los medios electrónicos, con spots y comparecencia a programas de panel en radio y TV, que esto último, que esté enterado, nada cuesta.

Una comparecencia en radio o TV dispone de la audiencia y visión mucho mayor que una concentración en un punto cualquiera, inclusive del Centro Olímpico JPD, cualquier estadio de béisbol, cualquier explanada. ¿O no es así?

En Estados Unidos, que es el país a quien una inmensa mayoría de mis paisanos aspiran parecerse, inclusive los candidatos de los tres partidos políticos que accionan esta democracia huera, he podido comprobar que las campañas para optar la Presidencia de la nación son tan silenciosas que parecen desapercibidas, y solo en los medios electrónicos se aprecia su accionar.

El estilo allí es que un amanuense de uno de los dos partidos políticos se detiene en una esquina con un megáfono y empieza a exaltar las virtudes y/o programas de su líder, y comienzan a detenerse algunos curiosos, mientras que los demás siguen sin detenerse, porque en USA los problemas de empleo los genera el sector privado, mientras que aquí es el Estado.

Los problemas de seguridad social en USA están garantizados cuando la persona cumple 65 años, mientras que aquí eso es muy frágil y mejor se procura un decreto presidencial con una pensión, o todo lo que se arracima en el prebendarismo presidencialista que ha normado la vida nacional, el dao, desde el situado de la colonia que provenía de México.

De manera que la ponencia del doctor Rosario Marte es asaz positiva, proveniendo del más dinámico como original juez del tribunal electoral, y la coyuntura pienso que es propicio y apropiada para no solamente adecentar los procesos electorales, sino, que es lo más señalado, elevar la categoría de civilizados esos certámenes, versus lo deplorable, vergonzoso y asqueante de hoy.