Reflexiones desde Venezuela

Reflexiones desde Venezuela

POR FIDELIO DESPRADEL
De nuevo señales de debilidad de la economía norteamericana. No obstante, la Reserva Federal anuncia que continuará elevando la tasa de interés, por temor a una irrupción de la temible inflación. ¡Anoten esto!

Anoten también que el barril de petróleo llegó ayer a los 45 dólares el barril. Y que Venezuela es uno de los principales abastecedores de los Estados Unidos. Y sigan anotando que el Estado Venezolano es propietario del petróleo y del hierro, y que estos dos sectores, principalmente el petróleo, aportan más del 60% de las divisas y de los impuestos, y una parte importante de los puestos de trabajo. Piensen en lo que significa el proceso revolucionario en curso en Venezuela para la estrategia de dominación que implementan los Estados Unidos en todo el mundo, con su «guerra preventiva» y su «lucha contra el terrorismo y las drogas».  A todo esto deben agregarle una larga lista de «graves» objeciones adicionales  a  Chávez por parte de los norteamericanos.

Todo ello les puede dar una medida del nivel de ingerencia que vienen teniendo los Estados Unidos en el curso de acción y los planes de la mal llamada «oposición democrática» en Venezuela (los escuálidos, como los llaman por aquí), y de la forma cómo la potencia del norte va a seguir incidiendo en los planes, programas y cursos de acción de esta «oposición democrática».

¿Por qué planteo todo esto? Por una razón muy sencilla: El único programa que, finalmente, puede sostener la llamada «oposición democrática», si por cualquier medio saca del gobierno a Chávez, es uno donde los chavistas (que constituyen más de la mitad de todas y todos los venezolanos, incluyendo una parte de las Fuerzas Armadas) son «neutralizados» (creo que se comprende muy bien lo que quiero decir), que Venezuela se salga de la OPEP (para debilitar la alianza de los países productores de petróleo), que el monopolio estatal del petróleo sea privatizado o reducido a su mínima expresión, que las llamadas «49 leyes habilitantes» sean borradas del mapa de Venezuela, y que Cuba sea estrangulada.

¡Los yanquis no le van a permitir otro programa a sus aliados de la «oposición democrática», si es que estos, con la inmensa ayuda de las agencias norteamericanas, logran desestabilizar y sacar a Chávez del poder!

Entonces: En Venezuela las cosas están planteadas en función de dos grandes alternativas: ¡O Chávez triunfa y su proceso revolucionario se profundiza, o los yanquis  y sus aliados se imponen, aplastando la resistencia chavista e imponiendo un programa que contemple, entre muchas otras, las medidas mencionadas más arriba!

Así están planteadas las cosas a unos días del referéndum revocatorio (votación entre el Si o el No). Ese es el dilema que tienen una gran parte de los llamados «ni-ni» (ni con Chávez ni con la oligarquía y los yanquis), segmento de la población «jarta» de la oligarquía y su partidismo de cuarenta años y «jarta» de la política norteamericana.

Ya dije en el anterior artículo que todas las encuestas arrojaban un porcentaje de «indecisos» de más de un 15%, y que estos indecisos inclinarían la balanza del referéndum en un sentido u otro. Agrego a esto que, según mi criterio, es muy difícil que estos indecisos se inclinen por la opción de los yanquis y la oligarquía.

Este razonamiento me confirma lo que escribí en varias ocasiones, semanas atrás: ¡La batalla de Venezuela es la batalla de América Latina!

Por aquí, al ambiente está en extremo cargado. Se puede palpar en cada esquina y en cada acto de los principales actores que se está ante una batalla decisiva. En esta batalla, aunque cuenta con la dirección y el apoyo yanqui, los «escuálidos» venezolanos tienen las de perder. ¿Por qué? Primero: Porque el chavismo, no ya como masa electoral sino como protagonista activo de su presente y futuro, viene creciendo, día a día, desde aquellos momentos cruciales de la huelga patronal de más de dos meses, y de la huelga de PDVSA, de más de tres meses. Aquellos días eran realmente duros. Segundo: Porque Chávez es un peleador; y ya ha adelantado, que si los «escuálidos» ganan el referéndum, cederá la presidencia al Vice-Presidente, como manda la Constitución, descansará quince días y volverá a la pelea, esta vez como candidato en las elecciones que deben ser convocadas para elegir a la persona que terminará su mandato.

Y en esta nueva batalla de esta guerra decisiva, los llamados «escuálidos» tendrán, no sólo que elegir un candidato potable, sino, además, una propuesta a la Nación. Como cualquier candidato que puedan consensuar, será un candidato de la oligarquía y los yanquis, entonces habrá tiempo para tender puentes entre el chavismo (con alrededor del 50 o 40% del electorado) y el sector más progresista de los «ni-ni», que están contra la oligarquía venezolana y contra los yanquis, y que bien quisieran que el chavismo superara sus errores, criticando, al igual que cualquier revolucionario o persona progresista (me incluyo entre estos) a una parte sustancial de la burocracia del gobierno bolivariano, que se parece demasiado al arquetipo de burócratas (incapaces y/o corruptos) que tenemos nosotros y que han tenido un numero muy grande de gobiernos revolucionarios. ¡Mañana seguiré con el tema!