Reeligen al presidente Irak

Reeligen al presidente Irak

Bagdad, (EFE).- El kurdo Yalal Talabani, fue reelegido ayer por el nuevo parlamento iraquí presidente de la República para una segunda legislatura, con lo que se convierte en el primer jefe de Estado permanente en la era post-Sadam.

Los diputados eligieron también al nuevo presidente del Parlamento, el suní Mahmud Al Mashadani y a sus dos vicepresidentes, lo que supone un relanzamiento del proceso político para conseguir un gobierno de unidad nacional que lleva atascado desde las elecciones del pasado 15 de diciembre.

Inmediatamente después de su elección, el nuevo presidente del país tomó posesión de su cargo y prometió restablecer la seguridad y la estabilidad del país, reconstruir sus infraestructuras, preservar su unidad e independencia y acabar con el terrorismo.

Talabaní ya ocupó la jefatura del Estado durante el pasado gobierno transitorio, elegido en enero de 2005 y encargado de redactar la nueva constitución iraquí.

“No dudaré en usar todos los medios para acabar con el terrorismo y los actos de violencia en nuestro país y para mantener la unidad de su gente”, aseguró ya como Presidente del país.

Asimismo, encargó a Yauad Al Maliki, la formación de un nuevo Gabinete y agradeció a Ibrahim Yafari, jefe del gobierno saliente, su renuncia a la candidatura.

Sin embargo, ni Talabani ni el nuevo presidente del Parlamento hicieron referencia a la presencia de las fuerzas de la coalición encabezadas por EEUU que invadieron el país en marzo de 2003.

El nuevo primer ministro designado, el chií Yauad Al Maliki, miembro de la Alianza Unida Iraquí (AUI), la mayor fuerza parlamentaria, tendrá que enfrentarse ahora a la dura tarea de nombrar a los miembros del próximo gobierno.

Esta mañana en sus primeras declaraciones tras su nominación y antes de que comenzara la sesión parlamentaria aseguró que su gobierno no se levantará sobre bases comunales, étnicas o sectarias.

En una conferencia pronunciada frente a los principales líderes de la AUI Al Maliki precisó que el nuevo Irak se fundamentará en “una fraternidad real entre todos los grupos”.

Estas palabras iban dirigidas a las comunidades suní y kurda que se oponían radicalmente al anterior candidato a la presidencia del gobierno, Iyad Alaui, por considerarle sectario.

La negativa de estas comunidades, secundadas por los chiíes laicos, fue el origen de una grave crisis política que ha impedido la formación de un gobierno de unidad nacional, cuatro meses después de las elecciones.

Sin embargo, la decisión de Yafari de renunciar a su candidatura y la elección de un nuevo candidato como Jefe del Gobierno por parte de la AUI han desbloqueado la crisis y han permitido la celebración de la sesión parlamentaria de hoy.

Al Maliki subrayó, además, que “la eficiencia y una honestidad absoluta serán los criterios para elegir a los ministros del próximo gobierno”.

El nuevo candidato a primer ministro, añadió que su futuro gobierno hará todo lo posible para asegurar que Irak se convierta “en un país de justicia, libertad y democracia y disfrute de una total soberanía”.

Tras recibir el encargo de Talabani de formar un nuevo gobierno, Maliki subrayó que “las armas han de estar en las manos del gobierno” y añadió que “hay una ley que llama a la fusión de las milicias con las fuerzas armadas”.

Los suníes responsabilizan a la milicia, conocida como “los escuadrones de la muerte”, a la que relacionan con el ministerio de Interior, del secuestro y muerte de cientos de iraquíes, en los últimos meses.

El pasado 22 de febrero un atentado contra un mausoleo chií en Samarra desató una ola de violencia sectaria que se extendió por todo el país.

Al Maliki, “numero dos” del partido Al Dawa (El Llamamiento), dirigido por Ibrahim Yafari, el primer ministro saliente, está considerado como un político del ala dura dentro de la agrupación chií confesional AUI.

Al Maliki fue sentenciado a muerte durante el régimen de Sadam Husein, por lo que se vio forzado a huir del país y a refugiarse en Irán, Siria, entre otros países, hasta su regreso en 2003 tras el derrocamiento de Sadam. EFE