Reclamemos un desagravio

Reclamemos un desagravio

Sin nada que certificara su afirmación y sin notificarlo oficialmente a su vecino y socio comercial, el Gobierno de Haití prohibió el ingreso a territorio  haitiano de productos avícolas dominicanos, alegando que en este país había brotes de gripe aviar. Aquí, en cambio, la Organización  Panamericana de la Salud, el  Ministerio de Salud Pública y la Dirección General de Ganadería afirman que el país está libre del virus de la gripe aviar  y, por añadidura,  tampoco hay brotes de gripe porcina.

Tenemos argumentos suficientes para exigir a Haití, por  vía diplomática, que rectifique las afirmaciones con las que ha pretendido justificar la prohibición de las importaciones de productos avícolas dominicanos. La actitud de ese Estado es perjudicial para el mercado exportador dominicano, y el hecho de que no esté sustentada en elementos  técnicos la convierte en una ofensa para un Estado cuyo Presidente ha ofrecido cooperación al  Gobierno haitiano.

El Gobierno dominicano debería recabar una certificación de organismo idóneo sobre  la ausencia del virus de la gripe aviar y remitirla al Gobierno haitiano con una petición de rectificación. Si la administración vecina no satisface este pedido entonces ya sabemos a qué atenernos y cómo manejar nuestras relaciones de intercambio comercial con ese Estado, que por segunda vez nos perjudica con el mismo desplante.

Buen promotor de crédito al agro

Quienes eligieron al licenciado  Danilo Medina Sánchez como Presidente, jamás sospecharon que al mismo tiempo estaban contratando a un efectivo  promotor del crédito agropecuario. Con su particular estilo de visitas sorpresa,  se codea sin reparos con los productores y anda siempre con la cartera crediticia a mano para atender sus necesidades de financiación. La fluidez del crédito para el campo nunca había sido tan directa, ágil, blanda y puntual.

El país está ante un  precedente que debe ser aprovechado como pauta para las políticas oficiales de fomento de la producción en todos los sentidos. Lo que está haciendo el Presidente bien podría  ser tarea de un funcionario de mediana categoría. Empero, nos luce que al asumir el trato personalizado a los productores estaría tratando de cuidar el éxito de un estilo que debe repercutir positivamente en la economía y en el desarrollo del campo.