Reclaman mayor participación de pequeños agricultores en OIC

Reclaman mayor participación de pequeños agricultores en OIC

Londres (EFE).- La organización no gubernamental Oxfam y diversas cooperativas cafetaleras de distintos continentes reclaman una participación más equitativa de los pequeños agricultores, junto a las grandes empresas del sector, en la Organización Internacional del Café (OIC), con sede en Londres.

Entre los reclamantes figuran varios latinoamericanos como la Junta Nacional del Café, del Perú, CONTAG, del Brasil, la Central, de Honduras, FEDECOCAGUA, de Guatemala, Frente Solidario, de América Central, el Foro del Café, de El Salvador, o la Central de Cooperativas Cafetaleras de Honduras.  En vísperas de la reunión del Consejo Internacional del Café, que se celebra del 22 al 25 de mayo en la capital británica, esas organizaciones señalan que persiste la crisis del café pese al incremento reciente de los precios del grano, que no dejan de fluctuar.  De ahí que, según ellas, las soluciones a largo plazo no puedan limitarse a los precios de esa materia prima y pasen por una mayor participación de los agricultores en los debates internacionales, así como por su más fácil acceso a la información y a los créditos al sector.

   La OIC, señala Oxfam, está actualmente en posición de ayudar a corregir esa situación y aliviar la pobreza a la que se están expuestos más de 25 millones de pequeños cafetaleros que dependen de sus cosechas para sobrevivir.

Esos pequeños agricultores son responsables de más del 75 por ciento del café que se produce en el mundo y han sido golpeados duramente por la crisis del sector, explica el informe elaborado por esas organizaciones.

El hecho de que la OIC reúna a países importadores y exportadores netos para el desarrollo de “estrategias globales compartidas” representa, dice también, “una rara oportunidad para reforzar el diseño y la aplicación de un sistema comercial a la vez equitativo y participativo”.

   En el informe se hace una serie de recomendaciones, de las que la primera es establecer en la OIC una “junta consultiva” para hacer la producción cafetera más “sostenible”.  Asimismo se propone ampliar la Junta Consultiva del Sector Privado de 8 a doce miembros, añadiendo a un representante de un país exportador a cada “tipo de café” reservado específicamente para las organizaciones de pequeños productores.  Otra recomendación a la Organización Internacional del Café es el establecimiento de una plataforma informática bautizada “observatorio del café”, que ofrezca datos agregados sobre niveles de precios de las distintas variedades según geografía, desarrollo sostenible y otras condiciones de producción ligadas a la calidad.

La OIC debería además colaborar con los gobiernos miembros, el sector privado y los distintos grupos de la sociedad civil para facilitar el acceso de los pequeños agricultores a los créditos, establecer mecanismos de gestión de riesgos apropiados así como diseminar informaciones sobre proyectos de asistencia técnica aplicados en los países miembros.

   Otra recomendación es establecer con carácter voluntario un fondo bautizado “alianza para el cultivo sostenible”, dedicado a facilitar la participación de los pequeños agricultores en las juntas consultivas sobre sostenibilidad y sobre el sector privado.

   Así, señalan que hay pruebas de que las políticas públicas tendentes a aumentar la productividad en América Latina ha conducido a un incremento del café que crece al sol o del café a la sombra bajo régimen de monocultivo, todo ello en detrimento de la biodiversidad y de la capacidad de absorción de CO2.

   Las actuales discusiones sobre el futuro del Acuerdo Internacional del Café presentan una “oportunidad histórica”, señalan esas organizaciones, para atajar la crisis a la que hacen frente los pequeños cafetaleros y todos los que trabajan en esas explotaciones de tamaño familiar.

   Recuerdan al respecto que desde los años ochenta del siglo pasado, el exceso de oferta en los mercados internacionales ha tenido como consecuencia una caída de casi el 70 por ciento de los precios nominales del café.

   Todo ello se ha visto exacerbado por “la extrema volatilidad” de esos precios, y así, en los últimos decenios, los ingresos de las exportaciones globales han fluctuado entre 5.000 y 14.000 millones de dólares anuales, todo lo cual “hace extremadamente difícil elaborar estrategias óptimas de producción”.