Rafael Molina Morillo – Mis buenos días

Rafael Molina Morillo – Mis buenos días

Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde yo trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer.

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.

Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

-No -me dijo-, ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.

Entonces le pregunté, extrañado: -Y si ya no sabe quién es usted, )por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?

Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo:

-Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella.

Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé: «Esa es la clase de amor que quiero para mi vida. El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es… » (Contribuido por Susana Córdoba)