Qué se dice
Matemática electoral

Qué se dice<BR><STRONG>Matemática electoral</STRONG>

Como cada quien tiene derecho a mirar la realidad a través del cristal que mejor se acomode a sus intereses y necesidades nada hay que objetar al optimismo mostrado por Reynaldo Pared Pérez, secretario general del Partido de la Liberación Dominicana, quien considera que la alianza rosada será beneficiosa para el peledeísmo, y no solo porque su partido se nutrirá de los disgustos internos que genere ese acuerdo entre sus respectivas militancias sino porque cuenta también con excelentes candidatos en cada provincia y demarcación del país. Vale señalar, sin embargo, que independientemente de las razones que tenga el vocero peledeísta para pensar de esa particular manera siempre será difícil ignorar –tratándose de política mucho menos– lo que dicen las matemáticas al respecto, donde dos siguen siendo, hasta prueba en contrario, mucho más que uno, como recordara en un célebre discurso de campaña el doctor Joaquín Balaguer, a propósito de la alianza fraguada con el único propósito de cerrarle el camino del Palacio Nacional al doctor José Francisco Peña Gómez.

Precocidad
Hace unos cuandos días la Policía Nacional informó del apresamiento de dos hombres en Villa Mella a los que responsabiliza de la muerte violenta de nueve personas, entre ellas dos tenientes de la institución del orden, así como de cometer un número indeterminado de atracos en el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo. Según la Policía los acusados admitieron todas y cada una de las muertes que se les imputa, al igual que las heridas de bala que ocasionaron a una mujer durante un asalto; sin embargo, fueron apresados sin ofrecer mayor resistencia a las autoridades, lo que probablemente evitó que sucumbieran en el consabido intercambio de disparos. Si asombra el extenso prontuario que se les atribuye a esos hombres, sus edades provocan escalofríos: 19 y 20 años. ¡Sálvese quien pueda!

Fruto del pecado
Cuando se habla, con sentido bíblico, del «pecado original» de la Junta Central Electoral de lo que se está hablando es de un estigma con el que sus actuales jueces deberán acostumbrarse a vivir, con sus implicaciones y consecuencias, mientras se mantengan al frente del tribunal de comicios, empezando por los previsibles cuestionamientos a las decisiones que tomen, que siempre habrá quien considere producto de espúreos intereses políticos. Que nadie se extrañe, entonces, si la primera explicación a la que se echa mano, a la hora de interpretar la decisión de la JCE de negar el reconocimiento legal a 22 movimientos nacionales y a once nuevos partidos políticos, entre ellos el perteneciente al secretario de Agricultura Amílcar Romero, es que se ha tratado del primer fruto tangible de la alianza rosada entre perredeístas y reformistas, que ya empiezan a trabajar unidos en beneficio de sus comunes intereses electorales.