Qué se dice
El otro paraíso

Qué se dice<BR><STRONG>El otro paraíso</STRONG>

Qué bueno que el gobierno ha protestado, tan alto y fuerte como ha podido, por el «vergonzoso» documental sobre República Dominicana exhibido esta semana por la cadena norteamericana HBO, que nos muestra como un «paraíso sexual» donde se prostituye hasta a los niños y el sexo se practica, como un apasionante deporte nacional, hasta en las calles.

Mientras tanto crece la indignación pública, azuzada por los «hacedores» de opinión, al extremo de que ya hay hasta quienes piden a gritos las cabezas de los malos dominicanos que, por unas cuantas monedas, se prestaron para airear nuestras miserias y trapos sucios, pero ya es tarde hasta para los chivos expiatorios. Esas imágenes truculentas, montadas con el deliberado propósito de escandalizar, ya han dado la vuelta al mundo con su tentadora oferta: ese otro paraíso que –aunque nos cueste reconocerlo– también somos, por desgracia mucho más cercano y verdadero que el que a veces nos pintan los políticos en sus bien maquillados discursos donde las cuentas siempre cuadran y el futuro promete un final feliz.

Efectos colaterales

  Es evidente que alguien convenció al presidente Fernández de que el reingreso a las Fuerzas Armadas del mayor general Juan Bautista Rojas Tabar es una decisión conveniente, dentro de la estrategia electoral que busca neutralizar los efectos de la Alianza Rosada vía la dispersión del voto reformista, en la que también se inscribe la candidatura a vicesíndica, como compañera de boleta de Roberto Salcedo, de Alexandra Izquierdo. Hasta dónde esa estrategia producirá los efectos buscados por sus ideólogos solo podrá saberse después del 16 de mayo, cuando se cuenten los votos, pero en lo que ese plazo fatal se cumple no está demás repasar los efectos colaterales que podrían acarrear esas diligencias, que en lo que respecta al PRSC apunta a la disolución definitiva de la herencia política, bastante menguada ya, legada por el doctor Joaquín Balaguer a sus seguidores. En cuanto a la decisión de volver a uniformar al mayor general Rojas Tabar, ampliamente criticada por entenderse una agresión a la institucionalidad de las Fuerza Armadas, no hay mucho que decir o hacer, por lo menos mientras exista el artículo 55 de nuestra Constitución y un presidente dispuesto a utilizarlo a su mejor conveniencia sin parar mientes en las consecuencias.

Llamado de alerta

  Después de lo ocurrido en la comunidad El Fao, en Guerra, donde un grupo de energúmenos hambrientos de venganza roció gasolina y prendió fuego a treinta viviendas de familias haitianas y dominicanas, que desde entonces viven de la caridad pública, es de esperarse que esta sociedad se muestre alerta a fin de evitar la repetición de un hecho bochornoso que mereció unánime repudio. Por eso hay que poner mucha atención al batey Muñoz, en Montellano, Puerto Plata, donde la noche del jueves desconocidos incendiaron cuatro viviendas donde residían ocho familias haitianas, gracias a Dios sin desgracias que lamentar. Ojalá que las autoridades tomen nota de las preocupantes señales que provienen de Monte Llano, pero más que nada que pongan su empeño en dar con los responsables de haber quemado esas viviendas para que respondan ante la justicia, única manera de poner freno a la barbarie que amenaza con volver a desatarse.